Tres relatos cortos

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Jeta de Raymond
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Tres relatos cortos

Mensajepor Jeta de Raymond » 20 Ago 2015 11:01

Tres relatos cortos


Estoy escribiendo tres fanfic cortitos de RE, pero se me ha ocurrido que tengan todos algo en común o giren sobre un mismo concepto. Es decir, son diferentes y con diferentes argumentos pero entre ellos hay relación en un punto concreto. Por ejemplo: Nos dicen que escribamos lo que queramos pero metiendo de alguna forma a un cuervo negro en cada relato. Y en este caso debe tener relativa importancia en la historia.
Cuando los leáis os vais a dar cuenta de lo que hablo.
Por ahora están en proceso de creación pero tengo ya uno terminado.
En cuanto los acabe los posteo a ver si os gustan. :wink:
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Re: Tres relatos cortos

Mensajepor Mataformigues » 22 Ago 2015 10:14

Pues si eso del detalle relevante que va a repetirse en las tres historias es la mitad de bueno que lo de los cuadros del Reto Literario, va a ser una pasada. =D> xD Espero ansioso a poder leerlos.
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Re: Tres relatos cortos

Mensajepor Jeta de Raymond » 24 Ago 2015 14:00

Ya sólo me queda uno por hacer. No sé si te gustarán tanto porque estos son menos serios.xD Dos son cómicos y es la primera vez que escribo ese género así que no sé yo. Pero igualmente a lo mejor os sacan alguna sonrisa o algo así. Ya lo veréis. Me alegro de que estés interesado :wink:
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Re: Tres relatos cortos

Mensajepor Rain Ocampo » 04 Sep 2015 01:33

Jeta de Raymond escribió:son diferentes y con diferentes argumentos pero entre ellos hay relación en un punto concreto. Por ejemplo: Nos dicen que escribamos lo que queramos pero metiendo de alguna forma a un cuervo negro en cada relato. Y en este caso debe tener relativa importancia en la historia.


Ahora que cuentas todo esto y la mecánica que estás usando en tus relatos, recordé que hace un tiempo a un amigo le dio por escribir relatos así; distintos pero con un punto en común entre todos.
Me gustaba mucho leerlos, sobre todo porque luego de que escribió 4 o 5 relatos así, usó ese punto en común para hacer un relato único y final que fue una especie de "broche de oro" para cerrar los anteriores.
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Re: Tres relatos cortos

Mensajepor Jeta de Raymond » 04 Sep 2015 11:05

Rain Ocampo escribió:Ahora que cuentas todo esto y la mecánica que estás usando en tus relatos, recordé que hace un tiempo a un amigo le dio por escribir relatos así; distintos pero con un punto en común entre todos.
Me gustaba mucho leerlos, sobre todo porque luego de que escribió 4 o 5 relatos así, usó ese punto en común para hacer un relato único y final que fue una especie de "broche de oro" para cerrar los anteriores.


Pues se me pasó por la cabeza que todos se continuasen o formasen parte de lo mismo pero como son menos serios que normalmente, no he querido profundizar mucho. Pero es guay esa idea de tu amigo. A mi me gusta mucho experimentar con la escritura, distintos géneros, distintas formas de narrar y distinta estructura. Incluso me gusta hacer juegos de este estilo, ponerte a prueba poniendo limitaciones y cosas así.

Ya tengo casi casi terminado el último, pero me he estancado un pelín por algunos asuntos personales, pero sobretodo porque estoy un poco insegura con estos, los veo poco inspirados. XD Mas, a lo mejor son cosas mías y no están tan mal. XD No lo sé, a ver qué os parecen cuando los ponga.
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Re: Tres relatos cortos

Mensajepor Rain Ocampo » 08 Sep 2015 05:03

Apenas los publiques sin duda vendré a leerlos que ya me picó la curiosidad :D

Y bueno, en los relatos de mi amigo, el elemento presente común era una muñeca, que de alguna manera estuvo presente en todos los relatos que eran muy distintos entre sí y cada uno te daba a entender algo.
Finalmente, el último relato lo hizo desde la perspectiva de la muñeca que "contando" todo lo que había presenciado (entre todo eso, las cosas que pasaron en todos los relatos) te daba un enfoque totalmente distinto de como habían sucedido las cosas en ellos, y lo más entretenido es que finalmente todas las ideas que se te habían quedado al leer cada relato, se cambiaban totalmente con el último de la muñeca que era la que tenía más información y detalles.

Algo así como "te hago creer que esto es así y al final con un simple detalle te cambio todo y te das cuenta que no es lo que pensaste"
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Re: Tres relatos cortos

Mensajepor Jeta de Raymond » 12 Sep 2015 01:30

Tres relatos no tan cortos

Después de una larga espera aquí están los tres relatillos. Aviso que me han salido más largos de lo que esperaba.El primero que hice (que es el último de esta página) me salió cortito y creí que sería igual con el resto pero, qué le vamos a hacer, no se me da bien la métrica xD Es la primera vez que escribo "comedia" y dos de ellos son cómicos así que no prometo nada. Lo mismo no les veis la gracia. Hay spoilers de RE 6, Revelations 1 y 2 y de RE Code Verónica. Por cierto, recomiendo leerlos por el orden en que están puestos. Tyrant, luego Inesperado y por último Solitario.
A ver qué os parecen. Si no os gustan, no se devuelve el dinero porque...Its free!!


El Tyrant
Oculto:
-¿No me ibas a contar una historia?
-¿Qué historia?
-Si, coño, una sobre hace mil años, cuando te secuestraron no sé dónde.
-Mil años...-repuso Claire. -No hace tantísimo y ¿No sé dónde? No parece un lugar muy creíble.
Moira hizo un gesto de resignación. -¡Joder! Ya sabes a qué me refiero.
-No es nada interesante.
-Si que lo es. Además, tienes que contarla antes de que aparezca Barry con su "Jill Sandwich"- Apremió con desesperación.
-Se está bien aquí ¿Verdad? Hacía mucho que no me perdía en el campo para desconectar.
-Una barbacoa. La verdad es que tengo hambre. Pero ¡Eh! No cambies de tema.
La brisa veraniega acariciaba a las chicas con dulzura. Barry estaba cocinando en su cacharro humeante todo tipo de carne. Chris conversaba con él, alegremente. Y Kathy estaba sentada observando el paisaje, con una serena sonrisa en sus labios.
Polly le enseñaba a Natalia cómo saltaba una ranita verde entre la vegetación.
-Cuando tenía tu edad, a veces cogía mi moto y me largaba, sin rumbo. En esa época descubrí muchos sitios como este. Escondites llenos de exhuberante naturaleza. Tranquilos.
Moira asentía, echada sobre una especie de manta, mirando al cielo.
-Mi hermano casi siempre estaba fuera, de misiones. Tenía mucha libertad. O soledad...según se mire.
-La soledad está en uno mismo.- Dijo Moira. -Pero ¿Y la historia?
-Es curioso- comentaba Claire ensimismada, perdida en sus palabras. -Las cosas cambian de un momento a otro, sin que lo veamos venir. Un día tienes familia y al otro eres huéfana. Crees que los zombies son solo cosas de películas de terror y de pronto te ves en una ciudad llena de criaturas sacadas de un videoclip de Michael Jackson. Pero hay cosas que...
Moira la escuchaba, atenta, con la mirada llena de admiración.
-¿Cosas que qué?
-Tenía diecinueve años. Cuando pasó todo aquello, hace mil años, no sé dónde -Le dijo con una sonrisa.-Fuí a buscar a mi hermano a Raccoon pero no le encontré por ninguna parte. Mis investigaciones me llevaron a una base en Europa, dónde fuí secuestrada y llevada a una prisión. - Dijo y paró un instante, como si se acordase de algo de repente. -Pero todo eso tú ya lo sabes ¿No?
-Si. Te encontró tu hermano. Estaban ahí dos pirados rubios y un chico amigo tuyo, Steve.
-Es un resumen, sí.
-¡Ah! Y Wesker...joder cómo odio a ese tío.
-Sí, él también estaba...- comentó, pensativa. -¿Sabes, Moira? Me prometí no volver a mencionar nada sobre esa...ese suceso pero, por una persona que es capaz de salvarme así la vida creo que puedo hacer una excepción. - terminó diciendo mientras le tocaba un hombro.
La joven sonrió como una niña, con admiración y timidez. Un gesto bastante insólito en ella.
Claire se desperezó y colocó en una postura distinta, como si la situación lo requiriese.
-Todo empezó en el avión. Steve y yo tomamos uno para escapar de aquella prisión. Las cosas iban bien, hasta que algo golpeó con la parte trasera de la aeronave. La escotilla de carga estaba abierta.
-¿Quieres hamburguesa o perrito caliente, Moira?- Interrumpió Barry.
-Joder...¡Los dos!- chilló la joven.
-Yo prefiero hambuguesa, por ahora...- Dijo Claire, pensativa.
-Puedes seguir.
-Humm...la escotilla de carga. Steve se quedó a los mandos mientras yo iba a ver qué sucedía. Entonces me topé con algo que nunca me habría imaginado...- Continuó Claire con la mirada perdida. Y de pronto enarcó una ceja y resopló un poco. -No sé, nunca pensé que...pero ahí estaba...
-¿De qué habláis? - Se acercó Chris con un perrito caliente en una mano.
Moira puso gesto de abatimiento. ¿Es que nunca iban a dejar a Claire contarlo de una sentada?
-De aquello que nos pasó...ya sabes, aquello.
Chris de pronto se atragantó un poco. -Ah, eso. ¿Se lo vas a contar?
Su hermana asintió.
El capitán se encogió de hombros. -Pero es difícil de creer.
-Lo sé.
-Después de lo que nos ha pasado, me lo creo todo- Contestó Moira con brillo en sus ojos. Estaba completamente intrigada.
-Recuerdas cuando a tí...- Dijo Claire.
-Ah, si. Cómo olvidarlo. -Repuso el hombre con gesto de enfado.
-¡Eh, eh! Pero Claire, no has terminado tu parte. ¿Qué era lo que había en la parte de atrás del avión?
Los hermanos se sonrieron con picardía.
-Creo que te va a gustar más la historia si te la contamos entre los dos.
-Pero...joder...- musitó dubitativa, sin saber qué decir.
-Sabes que fui a buscar a Claire. En uno de los laboratorios me reencontré con Wesker. Yo creía que estaba muerto, pero por lo visto tenía mucha más guerra que dar. Al fin y al cabo, era como una cucaracha, incluso pueden sobrevivir una semana sin cabeza.
-Pero tenía cabeza ¿No?
El agente de la BSAA soltó una carcajada. -Si, por suerte tenía...o por desgracia.
-Es que yo ya de ese loco me lo trago todo. - Contestó Moira con una sonrisita de satisfacción. Había conseguido sacarle una sonrisa con una de sus bromas.
-El caso es que empezó a soltarme un sermón de los suyos, que era muy poderoso, que si yo no sabía cuánto me odiaba por haber truncado sus planes en el pasado, con esas irritantes y absurdas carcajadas suyas de por medio. No sé qué le hacía siempre tanta gracia.
-Creería que le iba acorde a la vestimenta. - Dijo Claire.
-¿Qué pasaba con su ropa?
-Pues...de pronto llevaba ropa de cuero, negra, con una levita y botas del mismo color. Y las gafas de sol de siempre.- Describió Chris.
-Joder...¿Qué se creía, Neo? ¡Puto viejo loco! Seguro que era por la crisis de los cuarenta...o los cincuenta...los que tuviese por esa época.
Claire soltó una risita. -No sé si ese tipo de gente tiene ese tipo de crisis.
-¿Estás de coña? ¡Más que nadie! Tu ponte en su piel, un estúpido viejo loco al que siempre salen mal los planes porque en el fondo no es tan listo como se cree. Nadie lo soporta, evidentemente. Estaría solo siempre, maquinando tribulaciones de los huevos que luego siempre salían mal. ¿Qué mejor que vestirse a lo "Matrix" para sentirse inmortal? Creéme, que yo siempre estoy rodeada de viejos.
Chris sonreía mirando a su hermana, mientras ella reía.
-¿Y eso de los viejos lo dices por Barry?- Quiso saber.
-Seh, por Barry y por el viejales ruso y por todos. Siempre me rodean los viejos, tengo como un imán o algo.
-Supongo que la crisis de Barry consistió en atiborrarse a sandwiches.- Añadió Chris. -El caso es que tras un intenso y breve reencuentro, Wesker me agarró del cuello, intentando estrangularme .Le golpeé en la cara intentando zafarme. Estaba perdiendo todo el aire y sus renovados poderes no me daban tregua. Era mucho más fuerte que antes, o eso parecía. Me tenía contra la pared, ahogándome con su extraña y antinatural fuerza de insecto. Estaba perdiendo todo el oxígeno, aunque intentaba por todos los medios liberarme de su presa...entonces escuchamos algo...ecos de una voz...
"Es ahora o nunca...sujétame fuerte..."
Wesker aflojó un poco, pero pronto recobró la firmeza.
"Bésame, cariño...se mío esta noche...mañana, será demasiado tarde"
Eran unos ecos extraños, una voz muy grave, profunda.
Entonces algo apareció en una de las pantallas. -¡Alexia!- Gritó Wesker. Y desapareció de allí, dejándome abatido, en el suelo. Pronto me levanté y tuve que enfrentarme a un monstruo que estaba dentro de una de las incubadoras...
-¿Pero qué coño era eso? ¿Wesker te había preparado una velada romántica en un laboratorio perdido, lejos de la civilización?
El capitán negó con la cabeza.
-No, no tenía que ver con Wesker- Dijo Claire. En su actitud se notaba cierto cansancio, cierta...tal vez, vergüenza.
Moira no acababa de entender qué era lo que escondía aquella historia tan inconclusa y misteriosa.
Chris parecía, más bien, cabreado con todo el asunto.
-Aquí está tu perrito y aquí tu hamburguesa - Dijo Barry trayendo una bandeja llena de carne. -¿Qué pasa?- Dijo masticando con vehemencia. -Os habéis quedado mudos.- Comentó tocándole bruscamente la cabeza a Natalia. Todos se habían sentado a comer.
-Me estaban contando -Respondió Moira metiéndose casi la salchicha entera en la boca -una histora rara que les pasó hace mil años. Lo de los Ashford.
-¡Ah! Pero eso ya lo sabes ¿No?
-No todo...-repuso Claire.
-Hay una cosa que no llegamos a contarle.- De repente se habían puesto misteriosos los hermanos Redfield.
Barry torció el gesto. -Ya sé lo que és, pero no supera lo de el "Jill Sandwich".
Moira suspiró. -Cualquier cosa supera eso, estoy hasta los cojones de que lo cuentes.
-En el fondo te gusta, como mis hamburguesas.- Dijo poniéndose tres carnes en un pan.
Su joven hija le dedicó una ardiente mirada de reproche.-¿Y cómo termina la historia?- Insistió.
-¡Están buenísmas, Barry!- Le elogió Chris. Barry asentía con satisfacción.-Bueno, Moira, la historia. Sigue así; Alexia bajaba las escaleras, transfórmandose debido al Virus Verónica. Wesker salió huyendo con una excusa barata, "Te lo dejo a tí, siempre fuiste uno de mis mejores hombres".
-¡Qué ocurrente! Seguro que nunca te dijo eso cuando eras su subordinado. -Comentó Barry.
Chris negó con la cabeza. -Sólo cuando le convenía. En fin. El caso es que me tuve que enfrentar en solitario a ella. Continuaba bajando las escaleras, riéndose descaradamente. Mas, algo extraño se escuchaba de fondo. Una música, sugerente, puede que de un bajo, acompañado de unos chasquidos. Acompasada con los pasos de Alexia. Ambos buscamos con la mirada el origen de aquellos acordes pero no conseguíamos ver nada.
Una voz, masculina y potente comenzó a cantar Fever, la versión de Elvis Presley. Y apareció ante nosotros un tyrant vestido de dicho cantante. No supe de dónde salía la música, pero parecía dedicárselo a ella.
-¿¡Qué?! ¡Un puto tyrant vestido de Elvis! Esto es mejor que lo del Sandwich, papá- Interrumpió de pronto Moira entre carcajadas. A lo que Barry lanzó una mirada inquisitiva a su hija, ofendido.
Chris continuó.-¿Qué es esto? - Preguntó altaneramente, mientras el monstruo la tomaba de la mano y la ayudaba a bajar los últimos escalones. -¡Tú! Deshazte de esto. -Me ordenó sin reparar en los cordiales modales del tyrant.
-Ni hablar.
-¿De dónde ha salido semejante...engendro?
-Sois vosotros los que creáis bichos, a mí qué me cuentas.
La mujer se quitó del monstruo con desdén y dijo. -Da lo mismo, no es rival para mí. Ahora, nadie lo es. - Y soltó uno de sus llameantes fluidos hacia su admirador.
"You give me fever, when you kiss me, fever when you hold me tight."
Cantaba en llamas. Su voz era bonita y entonaba bien. De vez en cuando, le tiraba besos a Alexia. Estaba todo lo seductor que podía. Incluso movía las caderas al ritmo de la percusión, embistiendo, zarandeándolas con lujuria. Era repugnante.
-Madre mía...- Se me ocurrió decir.
-No creas que por esto vas a escapar. Tu destino será el mismo ¡Cenizas!- me advirtió Alexia.
Pero el monstruo intentaba bailar con ella. Forcejearon unos instantes y finalmente Alexia salió victoriosa. El tyrant volvía a quemarse y esta vez quedó casi desnudo.
Yo ya ni sabía qué pensar. -Ahora encima streapteasse...
A pesar del incidente, yo tuve que enfrentarme a mi enemiga, al son de Fever.
Llegó un momento en que casi todo el lugar estaba rodeado por el fuego y Alexia se erguía dentro, con las llamas recorriendo su cuerpo. Yo intentaba vencerla y mientras tanto su pretendiente no paraba de decir "What a lovely way to born...what a lovely way to born..."
Todo era una burla, una sátira, una estupidez. No obstante, conseguí acabar con ella, por el momento. Y el tyrant se despidió de su amada con esas palabras.
Qué gilipollez más rara.- Terminó de explicar el capitán.
Moira y sus hermanas no paraban de reirse. Barry seguía ofendido y su mujer soltaba carcajadas sutiles. Por el contrario, tanto Chris como Claire, parecían desconcertados, cabreados y avergonzados. Debió ser algo bastante traumático, o patético, según se mire.
Cuando se calmaron un poco las cosas Moira volvió a hablar -Pero ¿De dónde salió ese cabrón?
-No parece que a vosotros os haga demasiada gracia- dijo su madre.
Chris y Claire se miraron enarcando una ceja.
-Es que después de pasar tantas cosas tan horribles, en Raccoon. Aguantar a tantos locos y psicópatas, tu esperas que al menos haya algo de seriedad, cierta coherencia. Como si te lo debiera el destino- explicaba Claire - Pero resulta que todo el esfuerzo por sobrevivir y acabar con el origen del mal te es pagado con una especie de burla. No sé...yo desde esa vez ya...- Terminó diciendo, cabizbaja, con la mirada vacía.
-Fué realmente ridículo. En la mansión de las Montañas Arklay, había muchos podridos de esos histéricos, Wesker e incluso alguna cosa un poco absurda, pero todo tenía, como ha dicho ella, cierta cohesión, cierta lógica. Aquello ya carecía de ella por completo.
-No obstante -Continuó su hermana -Tampoco es que esté traumatizada, simplemente es una sensación de vergüenza. Como si fueras a dar un discurso serio y de pronto los oyentes se rieran de tí y no te prestasen atención. Pero, bah, es absurdo y ridículo, mas, es mejor tomárselo a broma, supongo.
-Pues yo habría preferido que Neil hubiese cantado el jodido Happy Birthday vestido de Marilyn Monroe que atacarnos como un puto loco.- Añadió Moira.
-Visto así...-dijo Claire.
-Con respecto a tu pregunta, Moira. - Dijo Chris - Si que averigüamos el origen de semejante criatura. Tuvimos varios encuentros con él, después de aquello y antes. Una de esas veces, hasta intentó enseñarme a bailar como él.
-Si y la primera vez que lo ví, en el avión, se me apareció cantando Don't be cruel, también de Elvis, claro. Y vestido con uno de sus trajes. Me esquivaba mientras bailaba hasta que acerté y salió disparado. No me atacó, pero la experiencia que tenía con tyrants era suficiente como para no fiarse de ninguno. Ahora entiendes porqué te decía que nunca habría imaginado encontrarme algo así. ¿Verdad, Moira?
La chica asintió aguantando la risa.
-¿Y tenía labios?- Preguntó Polly. -Porque si cantaba y pronunciaba bien, debía tener algo parecido.
-Si, si que tenía.- Contestó Claire.
El exsoldado continuó con su explicación -Con respecto a su origen, cuando me topé con el cadáver de Alfred Ashford encontré una nota en su traje. Decía que le preparaba una sorpresa de bienvenida después de su interminable letargo. A su hermana, Alexia.
-¿Qué? ¿Pero a esa tía le molaba Elvis?- Inquirió Moira.
-No lo creo porque cuando se lo encontró, ni sabía de qué iba la cosa.
-Probablemente era una de sus...facetas...como lo de travestirse.- Dijo Claire.
-Pues vaya una bienvenida, joder...
Chris asintió -Decía así:
"Queridísima Alexia, para tu anhelado despertar, como las flores, que tras un largo invierno, reaparecen más bonitas que nunca, tu florecerás pronto. Oh, pero para mí será eterno...Para ese maravilloso instante, he preparado una preciosa sorpresa de bienvenida. ¡Oh, Alexia! Cuánto deseo volver a verte.
He usado la muestra del Virus-E(Virus-Elvis, bautizado y creado por mi) para hacerlo. La música, fluirá por su cuerpo como la sangre azul por el nuestro. Su voz será tan melodiosa como la de un ruiseñor y los altavoces reaccionarán a ella para sincronizarse y tocar la música adecuada.
Estoy seguro de que te encantará. (Y me perdonarás por haberte roto y manchado tus vestidos) Quiero decir (y gastado tu maquillaje) quiero decir, nos veremos cuando despiertes, mi Bella Durmiente."

-¿Y puso ese jodido comentario?-preguntó Moira.
-Si, lo puso, entre paréntesis.- Respondió Chris. Moira negó con la cabeza con una mueca de desconcierto.
-Virus...Elvis...- Comentó Polly.
-Y la nota tenía forma de libélula.- Comentó Chris como colofón.
Moira y Polly no paraban de reir, los hermanos Redfield observaban sus hamburguesas con una mueca vacía, sin gesto alguno, resignados.
-¿Y qué fué del bicho cabrón ese? ¿Acabó en Las Vegas?- Preguntó Moira al fin.
Claire y Chris se miraron y suspiraron.
-La verdad es que...realmente no era una amenaza...- Comentó Claire.
-No, no era como los demás tyrants, estaba claro que tenía un propósito diferente.- Dijo su hermano. -Así que no lo matamos, no acabamos con él. Ya teníamos bastantes problemas como para ocuparnos del Rey del rock.
-Así que se lo llevó Wesker, junto con Steve. No sé si es que le gustaba Elvis o tenía algún tipo de plan distinto con ese ser...a saber.
Chris asintió. -Cabe mencionar que en mi enfrentamiento final con Alexia me apoyó cantando, Devil in desguise. Por lo visto tanto rechazo por parte de La Hormigua Reina acabó por herirle su orgullo. Por lo tanto, en vez de defenderla, le dedicó esa canción como último adiós.
-Bueno, esa es tú interpretación.-Repuso su hermana -Puede que simplemente hiciera lo único que podía hacer, cantar y bailar. Y no estaba de parte de nadie, solo de su música.
Chris no estaba de acuerdo con ella pero prefirió no seguir con el tema.
-La verdad es que puede estar en cualquier parte, supongo...
-¡Qué historia más jodidamente rara!- exclamó Moira.
Barry permanecía callado desde hacía rato, pero le dedicó una mirada de reproche a su primogénita.
-Te diré porque la historia del Jill Sandwich es mejor.- la joven puso los ojos en blanco. -Eso del bicho cantarín, es un suceso extraño, pero, al fin y al cabo, se lo encontraron por puro azar. No tiene ningún mérito. Sin embargo, mi historia surge del ingenio y el humor de tu padre, una ocurrencia original en aquella situación y creo que ayudó a Jill a...
Moira le cortó con un gesto de su mano. -Corta el rollo que me meo.- Su progenitor soltó un mugido de desaprobación.
Buscó un lugar entre la maleza lo suficientemente oculto como para orinar a gusto.
-Aquí está bien.
"Si,si" Se escuchaba a Claire de fondo. "Estábamos observando a lo que antes fué el padre de los Ashford y Steve me dijo -¡Mira ese monstruo, Claire!
-Ya lo he visto, Steve- Pero volví a mirar. Craso error. Allí estaba Elvis cantando Jailhouse Rock y bailando alegremente a su lado. La verdad es que los espeluznantes espasmos de Alexander, curiosamente, iban al ritmo de la música. Negué con la cabeza, pero descubrí que Steve estaba bailando suavemente al son de la canción.
-¿Steve? ¿No me digas que estás bailando?
-No...bueno, a ver, es que es pegadiza. ¡Vámonos ya!- contestó nervioso"
Moira sonrió de medio lado. Por suerte llevaba pañuelos de papel. La chica terminó y se lavó las manos con una botella de agua y un poco de jabón. No quería comer con las manos sucias.
"Love mee tender, love me sweet. Neveer let me go...."
Una masculina y profunda voz se escuchó detrás de la joven. A lo que dió un respingo soltando la botella de agua.
Se giró para descubrir el origen de aquella melodía.
"Youu have made my life compleete..." Seguía cantando el Tyrant, con un traje de Elvis hecho jirones.
-La hostia...- dijo. Era lo único que se le pasaba por la cabeza. Al ritmo de aquella canción antigua.
Última edición por Jeta de Raymond el 12 Sep 2015 16:09, editado 9 veces en total.
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Re: Tres relatos cortos

Mensajepor Jeta de Raymond » 12 Sep 2015 01:33

Inesperado
Oculto:
Llegué a casa tras otro día de trabajo. Era primavera; muchas flores, buena temperatura, sol plácido y afable. Buena época, supongo. No tenía muchas ganas de nada, la verdad. No tenía apetito ni fuerzas para prepararme la cena, más, aún así, me la hice. Algo sencillo, eso sí.
He aprendido que la rutina ayuda bastante con el desánimo. Ayuda a seguir adelante. A ver que, poco a poco, la vida va siguiendo su curso. Aunque tú estés destrozado, la vida sigue, el tiempo pasa y tienes que moverte a su ritmo para no perder el compás.
Terminé de cenar y me di una ducha. Una ducha placentera y cálida. Intenté ver la televisión, leer, pero no conseguía concentrarme. Es curioso, no era la primera vez que perdía a alguien. Ya me eran familiares todas aquellas sensaciones, no obstante, esta vez no encontraba el rumbo.
Cuando éramos niñas, Deborah y yo perdimos a nuestros padres. Se supone que en la infancia debería haberme costado más superarlo pero, no fué así. Mi hermana, ella era la razón de mi existencia y lo que me impulsaba a seguir. Era la esperanza. Debía protegerla y cuidarla. No podía mostrarme débil ante ella bajo ningún concepto. Y esa actitud, poco a poco, acabó formando parte de mí. Logré ser fuerte y sobreponerme. Gracias a ella.
Ahora la situación era diferente. Solamente estaba yo. A nadie le importaba que me dejase del todo. No tenía que fingir que estaba bien, que no pasaba nada. Podría quedarme una semana en casa, a oscuras, tirada en un rincón y no sucedería nada. Aún así, yo no soy de las que se rinden fácilmente. No me abandoné, por supuesto, tampoco dejé que las tinieblas se apoderasen de mi espíritu. Intenté recordar lo que había que hacer para seguir adelante. La rutina, vivir el presente, no recordar, disfrutar los detalles. Dejarme llevar por la gente, por el trabajo, las conversaciones vanales, las trivialidades, no dejar el deporte...en resumen, dejar pasar el tiempo evitando el dolor, el vacío. Como si de una hibernación se tratase, para luego despertar y descubrir que ha amanecido de nuevo. El tiempo es un bálsamo para el alma, aunque las heridas dejen cicatriz y algunas nunca cierren.
Pero si había algo que me daba fuerzas, a parte de mi carácter inconformista y orgulloso. Deborah habría querido que siguiera sin ella. Que consiguiese encontrar mi camino.
Lo curioso era que, aunque tenía fuerza, sabía el modus operandi y era más madura que entonces, algo fallaba. No era que estuviese deprimida. Lo estuve, como es lógico, pero ya había pasado un año. Quedaba una especie de vacío, faltaba un engranaje para que el reloj volviese a funcionar. Mas, no tenía ni idea de qué sería lo que necesitaba para arreglarlo. Tal vez solo fuese tiempo...
-¿Qué tal el día, Helena?- Preguntó Leon poniéndose una de sus chaquetas de cuero.
-Bien, no hay mucho lío ahora. Ya sabes, salvásteis el mundo...
Leon sonrió -Dirás; salvamos.
-Lo que sea...
Otro día más. Ya tocaba volver a casa. No tenía muchas ganas pero, así es la vida.
-Hunnigan, ¿No terminas?- Le pregunté al entrar en su zona de trabajo.
-Por ahora tengo algunas cosas por acabar, id sin mí.- contestó colocándose las gafas.
Me encogí de hombros mirando a mi compañero.
-Siempre tiene cosas que terminar.- Me dijo, como si tuviera la obligación de responder. -Pero, es viernes. Tú y yo podemos ir a cenar o a tomar algo. ¿Qué te parece?- Quiso saber con una sonrisa bastante llamativa.
Asentí con gesto cortés. No era una cita ni nada por el estilo. Simplemente, quería ayudarme a no pensar. La verdad es que ambos se habían portado realmente bien conmigo, cuando no lo merecía en absoluto. Aún trabajaba en la DSO gracias a los dos. Así que supongo que a ellos también les debía una. También merecían ser mi razón para continuar.
Salimos de la central y fuimos a una hamburguesería. No soy mujer de paladar fino. Y Leon tampoco lo es.
-¿Y Hunnigan?- Pregunté metiéndome una patata en la boca.
-¿Qué pasa con ella?- dijo masticando con fruición su hamburguesa.
-Siempre está trabajando. Parece que se pase allí día y noche. No sé ¿No tiene familia ni nada de eso?
Leon negó con la cabeza limpiándose con una servilleta. -Te seré sincero, llevo trabajando a su lado años y no consigo saber nada sobre ella. Pero, aquí se sigue una norma; Tú no preguntas, yo no pregunto.
-Ya veo...En otra época yo también fuí absorbida por mi trabajo, pero ya no...No sé, lo veo de otra manera.
-¿Ya no? ¿Estás segura? Creo que a veces es bueno apoyarse en el trabajo, te lo digo porque yo también lo hago. Pero no puedes dejar que tu vida consista sólo en eso. ¿Comprendes?
Asentí. -Perfectamente.
Continuamos comiendo en silencio un tiempo. Mi mirada estaba perdida en la camiseta de un hombre sentado en la mesa de enfrente. Leon masticaba pensativo.
-La verdad es que alguna vez he intentado conocerla mejor, ya sabes, sin profundizar demasiado, pero es muy hermética.
-Es que...- Empecé a decir, pero no supe cómo terminar la frase.
Leon aguardaba observándome, bebiendo un enorme refresco.
-Si, Ingrid es diferente, sé a qué te refieres.- contestó. Realmente yo no había hecho pregunta alguna.
-¿Ingrid? Ella prefiere Hunnigan ¿No?
-Ahora no está.- Respondió guiñándome un ojo. Supongo que con ese tipo de muecas encandilaba al resto de mujeres del planeta.
Me encogí de hombros y devoré lo que quedaba en mi plato.
-¿Ya quieren el postre?- Propuso la camarera, con ropa de los años cincuenta. Era de ese tipo de restaurantes que imitaban los años 50 americanos.
Desde que habíamos llegado, se había puesto a coquetear con mi amigo. Pero Leon es leal, cuando está contigo, está contigo, aunque se le presente la oportunidad del siglo. Así que no estaba respondiendo a sus insinuaciones, cosa que hacía flirtear de forma más descarada a la chica.
-Si, quiero una buena copa de helado.- pidió Leon señalando la más grande de la carta. -Hoy tengo ganas de dulce- Al decir eso mirándola a ella fijamente, parecía una proposición directa, al menos, en la mente de la camarera así pareció serlo.
-Eso es, me gustan las mujeres que comen mucho- Le dije a él en tono de broma. Leon rió un poco, pero la mujer no pareció entenderlo. Era lógico, lo había dicho totalmente seria.
Me decidí por una tarta de chocolate y se marchó, carta en mano.
-Hunnigan nunca se sale del entorno laboral. No sé si me explico. Ni siquiera cuando gasta bromas sobre algo deja ver nada de sí misma. En los descansos, las comidas, las horas muertas, se queda frente a su ordenador "terminando" cosas. Come allí mismo. Nunca sale a tomar nada con ninguno de nosotros. No cuenta absolutamente nada sobre su vida. Y si intentas indagar, simplemente te rehúye.
Seguí escuchándole.
-Muchas veces le he dado vueltas a eso. Incluso he pensado si tendría algún problema por el cual se comporta de esa forma. Tal vez podría yo ayudarla pero, por más que lo intento, no consigo nada. No puedo romper sus barreras. Es como si tuviera el acceso denegado permanentemente. Puede que solamente sea una adicta al trabajo bastante introvertida. O puede que haya algo más. No he conseguido averiguarlo.
Asentí atenta. La camarera trajo los postres junto con un alarde de coquetería para Leon.
Pero él siguió ignorándolo. No obstante, no dejaba de ser amable.
-Dale tu teléfono o algo.
-Hoy estoy cenando contigo, no he venido a eso.
-No la hagas sufrir, donjuan.
-Se trata de eso, quieres burlarte.
Me encogí de hombros. Miró su enorme helado con gesto de vampiro hambriento y comenzó a zampárselo sin reparos.
-Nunca se lo había comentado a nadie.
-¿El qué?- pregunté saboreando mi tarta.
-Lo de Hunnigan. Pero ahora que estás aquí, podemos compartir opiniones.
-Los viernes siempre se queda. ¿No?- Comenté lamiendo la cuchara. Miré por casualidad a la zona del hombre de enfrente, con los ojos vacíos, esperando las palabras de mi compañero.
-Si, siempre.
-¿Crees que de verdad tiene algo que terminar o es simplemente para "evadirnos"?
-No lo sé. Pero es una mujer muy eficiente. Buenísima. No creo que necesite hacer horas extra y menos cuando todo el mundo ya se ha ido.
-Ya veo...
Continuamos con nuestros postres, en silencio. Al rato cambiamos de tema y conversamos un poco más. Cuando la camarera trajo la cuenta puso su número de teléfono en ella. Más evidente, imposible.
-En fin, te dije que tarde o temprano tendrías que responder a sus flirteos.
Leon negó con la cabeza con gesto divertido.
-Hoy solamente somos dos amigos cenando. No hay hueco para nadie más.- Me dijo con una sonrisa. Se levantó dejando el número allí. Si fuera mi número, me cabrearía mucho si alguien lo ignorase de ese modo. Pero si fuera yo, no habría dejado mi número ahí.
Leon se adelantó para salir. Cuando iba a levantarme de la mesa, un hombre me retuvo. Era el de la mesa de enfrente.
-Creo que te dejas algo...- Y cuando levanté la mirada vi que me estaba tirando un asqueroso beso.
-Vaya nochecita- Se me ocurrió decir.
-Me has estado mirando y eso de lamer la cuchara, ha sido claramente una insinuación.
Enarqué una ceja ante sus extrañas palabras. Ni siquiera sabía de qué hablaba.
-Yo que tú, me callaba antes de que mis puños golpeen tu cara. Y no es una insinuación.
Respondí largándome. Leon ya estaba fuera y se rió de mí por haberme salido, según él, "un ligue". Me dijo que estábamos empatados. Vaya una estupidez.
Otro viernes más. Hunnigan está tecleando en su ordenador. Y vuelvo a preguntarle.
-¿Hoy también te quedas hasta tarde?
-Si, ha habido un poco de lío y tengo que arreglarlo. Si lo hago ahora no tendré que hacer nada este fin de semana.- Responde colocando una funda o maletín que reposa bajo su mesa.
-No sé tú, pero yo no hago horas extra gratis a no ser que vaya la vida de alguien en ello. Incluída la mía.
Mi compañera sonríe. -En este trabajo, casi siempre está la vida de alguien en juego. Por eso soy tan diligente.
-Ya veo. Nos vemos el lunes.
No sabía que pretendía hacer Leon, pero yo quería saber más sobre ella. Seguramente ocultaba algo. Algo le haría comportarse así. Y probablemente tendría su vida fuera de este lugar. No podía ser un robot al que activan para trabajar y permanece ahí sentado siempre. Desconectado, olvidado, solo los fines de semana.
-Nada de nada, Helena. - me dijo Leon bajo un resplandeciente rayo de sol. Parecía un anuncio de esos de primavera, de ropa. -No consigo que suelte prenda. Es como si no se fiase de nadie.
-La entiendo.
-Pues yo no. Ya ha pasado el tiempo suficiente como para soltarse un poco ¿No?
-No lo sé. Yo nunca me suelto.
Mi compañero soltó una carcajada.
-Me he fijado en que cada viernes trae el mismo maletín o lo que sea. Plateado y grande.
-¿Ah, si?
Asentí metiéndome en el coche. -Hoy debo hacer algo importante. Mañana hablamos.- Le dije desde la ventana.
El hombre sonrió dándome su aprobación.
En teoría hoy era el cumpleaños de Deborah. Antes de irse, de perderla, recuerdo que me estuvo dando la lata con que quería un colgante de una tienda. Pero, por lo visto era caro y nunca pudo llegar a comprárselo. Tenía planeado regalárselo en su próximo cumpleaños.
Su lápida estaba bañada por los alegres y plácidos rayos del sol. Como la sonrisa de Leon. Una serenidad tácita y suave se extendía por el cementerio. El césped era verde y resplandeciente y los árboles se balanceaban con ternura al contacto con el viento.
Suspiré.
-Ya no me disculparé más. Es hora de seguir. Pero creo que esto te lo debo.- Le dije colocando el colgante junto a las flores.
Permanecí allí un tiempo, recordándola, admirando el paisaje. Puede que en algún momento, encontrase algo que llenase ese vacío. O puede que simplemente fuese parte de mi nuevo yo. Puede que fuese algo irrecuperable. Quién sabe.
-Hoy es viernes, Helena. ¿Qué vas a hacer?
-No lo sé. ¿Por qué lo preguntas?- Efectivamente, había pasado otra semana más.
-Un italiano. Buena pizza. ¿Te vienes?
-Vale. - Le contesté distraída. -¿Crees que espera a que salgamos para irse ella después?
-Probablemente. O puede que de verdad adelante trabajo. ¿Sabes? A veces las personas no reaccionan porque no es el momento adecuado. Puede que llegue un día en el que Hunnigan nos abra su corazoncito. Pero hasta entonces, puede que sea imposible ahondar más.
-Ya...puede ser. - A mí no me convencía del todo. -Ve saliendo, ahora voy.
Leon me hizo caso y caminó hasta la puerta.
Caminé hasta la centralita en la que estaba Hunnigan. Miré a escondidas para averiguar algo. La mujer tecleaba con dedicación y esmero algo que se plasmaba en la pantalla. Trabajo. Puede que simplemente fuera eso, una introvertida y adicta al trabajo. Pero ese maletín plateado y enorme, esa maleta, descansaba a sus pies. Entré sin avisar.
-¿Quieres venir a cenar comida italiana?
-Es muy amable por tu parte y tentador. Pero tengo que seguir con esto. Nos vemos el lunes, Helena. Disfruta del Rissotto. -Colocó la maleta con sutileza, intentando esconderla. Con mucha habilidad se podía discernir cierto nerviosismo en su comportamiento.
-Como quieras.- Y salí de allí. Volví a espiarla antes de irme, pero solo pude ver que sus dedos recorrían con mano experta todas aquellas letras y símbolos que componían el teclado.
-¿Helena?
-¡Ya voy!
Pasaron algunas semanas, y todos los viernes hallé el mismo resultado. Hunnigan tecleaba, yo preguntaba y me daba largas. Por mucho que la observase, nada cambiaba. Solo trabajaba, rodeada de un silencio sepulcral. Ahora que no había tanto lío, teníamos un horario más normal. Sobretodo ella.
Puede que hubiese más gente en el edificio, pero no en aquella planta.
Indagué sobre su gran maleta, pero me dijo que era parte del equipo de comunicaciones. Que siempre estaba allí y nunca lo había usado. Mentira. Tenía que ser mentira.
Aunque lo mismo me estaba obsesionando y solamente era una persona enamorada de su trabajo.
Mas, una noche de viernes, al llegar a casa, recordé de pronto que me había dejado el móvil. ¡Qué pereza! Pero tuve que volver. Hunnigan apareció ante mí con él en la mano, regañándome por despistada. Un detalle me llamó la atención. Su moño, su traje, estaban ínfimamente descolocados. Eso en ella era realmente grave. Tenía que saber más. Pero no esa noche.
-En esa hamburguesería tienen la más grande de todas. ¿Te apetece?- me preguntaba Leon. Hoy era viernes. Otra vez. Comenzaba a recordarme a Atrapado en el tiempo.
Pero esta noche tenía que descrubrirlo. No podía esperar más. Tuve que decirle que no a mi atento compañero. Y me pesó un poco. Era muy amable conmigo. Mas, esto lo requería.
-Estoy un poco cansada. Otro día.
-Muy bien. Ya te morirás de envidia cuando te lo cuente.
-Seguro.
Al fin sola. Esperé con cautela en los vestuarios femeninos, encerrada en una taquilla. En esa zona no había cámaras. Al ser un edificio del gobierno, estaba claro que había vigilancia en muchas zonas, pero no en esta.
Tenía que averiguar qué era lo que hacía Hunnigan cuando se quedaba a solas con su ordenador. Aunque fuese bastante ridículo aguardar allí, quieta, sola, encerrada. Pero tenía que hacerlo. Puede que simplemente me diese un motivo para no volver a casa.
Esperé una eternidad a que se fueran todos de la planta. Supuse. Porque el silencio era absoluto.
Tras una hora empecé a pensar si estaría cometiendo una de las estupideces más insignificantes de mi vida, pero ya que me había quedado allí, debía continuar hasta el final. Total, la alternativa no era mucho mejor, un poco más digna, quizá.
La taquilla era amplia, así que me pude sentar, agachada, aplastada e incómoda, pero, al fin y al cabo, sentada.
Había conseguido conectarme a la cámara del pasillo principal desde mi móvil. Así que podía observar si salía mi misteriosa compañera. Per no pude lograr conectarme a la cámara que mostraba la zona de trabajo de Hunnigan. Si hubiese podido, todo esto habría sido mucho menos vergonzoso. Podría haberlo visto desde mi propia casa. Mas, al ser de esta manera, tenía planeado entrar allí cuando ella saliese y descubrir qué era lo que la mantenía tan ocupada cada viernes.
Era ridículo, lo sé. Pero con el poco tiempo y el secretismo era lo mejor que podía hacer. Nadie debía enterarse.
Vista frontal del pasillo principal. La puerta C se abre y de ella sale Hunnigan. Tiene gesto de cansancio. Se coloca un poco el traje, se estira y despereza. Pasan unos minutos y la mujer sigue desentumeciendo sus miembros. Pasea, mueve los brazos y las piernas. Nada fuera de lo normal tras todo un día de trabajo sentada.
Pronto camina con decisión hasta el baño. Entra en los vestuarios masculinos y desaparece.
"Por lo menos he visto algo de movimiento..¿Qué se le ha perdido allí?" Pensé
Me era imposible saber qué era lo que hacía Hunnigan allí metida. ¿Tenía por allí un pasadizo secreto? ¿Era un hombre en realidad y normalmente fingía entrando en los vestuarios de mujeres? Eso no tenía mucho sentido, ¿Por qué seguir las reglas ahora que nadie podía verla?
¿Y si...por un casual...? ¿No tendría encuentros clandestinos con algún compañero? O algún hombre que se traía aquí. ¡Buf! Tenía sentido, pero ¿Por qué no quedar con él fuera de la central? Así se ahorrarían todo el lío. Y sería mucho menos sospechoso. Puede que les diese cierto morbo. Me estaba lamentando cada vez más de haberme quedado aquí.
Hunnigan entró en los vestuarios femeninos. Pude verla desde detrás de la taquilla. La cosa se ponía interesante. Tenía un aspecto impecablemente cuidado, como siempre. No parecía haber tenido un arrebato carnal hacía un momento, pero, quién sabe.
Mi compañera inspeccionó la zona, se metió en las duchas, en los váteres, recorrió el lugar en que me encontraba. Parecía comprobar algo, tal vez que no había nadie. Se paró justo delante de mi taquilla. Pero de espaldas a mí. Me quedé completamente quieta, aguantando la respiración.
Desde ahí no podría verme, pero sí oírme. No miró dentro de las taquillas, parecía, más bien, querer asegurarse de que estaba sola.
Entonces salió de allí. Claro, puede que supiese que en los vestuarios no había cámaras.
No creo que sospechase de nadie. De nadie que quisiera saber qué hacía los viernes por la noche hasta el punto de esperar horas en una taquilla.
En el pasillo principal. Hunnigan vuelve a colocarse bien la ropa y el peinado. Las gafas...
Pero en vez de volver a su sala de trabajo, no hace otra cosa que caminar pasillo arriba. Vuelve a desaparecer.
Me encogí de hombros. ¿A dónde iría ahora? Pero era el momento indicado. Salí con sumo cuidado de allí y caminé con sigilo hasta la zona en que trabajaba Hunnigan.
Entré por la puerta sin hacer el menor ruido y me escondí debajo de una de las mesas. Esperé un tiempo a que regresase, sus cosas aún estaban allí. La maleta metálica y grande también reposaba, como siempre, a sus pies.
No tardó mucho en aparecer por el pasillo principal.
Camina con decisión hasta la puerta, trae algo pesado, cuadrado y grande. Lo mete en la centralita donde trabaja.
Entonces la ví pasar con mis propios ojos. Le costaba transportar aquello pero al final pudo colocarlo. La zona estaba casi a oscuras, en la penumbra. Punto a mi favor.
Hunnigan de pronto sonrió. Con una mueca que no le había visto nunca y estaba segura de que Leon tampoco.
¿Qué iría a hacer? Estaba claro que no era solo trabajo. Demasiado secretismo.
Se soltó el pelo y movió la cabeza haciendo danzar sus salvajes cabellos al aire. Se quitó las gafas y las dejó en una mesa. Se quitó los zapatos lanzándolos hacia la oscuridad, con dos patadas.
¿Qué demonios...?
Se desabrochó la blusa y remangó un poco la falda y las mangas. Parecía una persona completamente distinta. Soltó sus medias hacia el infinito, con fuerza, después de quitárselas. Toda la delicadeza, cuidado y seriedad de la que era representante normalmente, habían desaparecido de un plumazo. Ahora era salvaje y estaba desatada.
Se acercó al objeto cuadrado que había traído antes y enchufó algunos cables. No podía verlo bien desde donde me encontraba. Caminó hasta su mesa y abrió el maletín plateado. ¡Lo sabía! Material de comunicaciones...se creía que era tonta...
Al fin pude ver que se escondía tras aquella funda, era una guitarra eléctrica. O tal vez un bajo, no sé, algo de eso.
Colocó la cinta del instrumento sobre sus hombros y enchufó el amplificador.
Así que así se las gastaba...trabajo...horas extra...ya, ya.
Comenzó a tocar Hound Dog de Elvis Presley y a cantarla. Para mi sorpresa, cantaba bastante bien, con un deje ronco. Bailaba con la guitarra, despendolada, dando vueltas por doquier, haciendo revolotear su melena. De alguna forma había conectado el amplificador a los altavoces de la sala y se escuchaban por toda la centralita, los ecos de su voz cantando al son del rock and roll.
Siguió dándolo todo, completamente liberada. Era otra. Totalmente. Supongo que todo el mundo necesita su momento de...despendole máximo. Yo no tengo ese problema, suelo ser bastante impulsiva y salvaje.
Saltaba por las mesas y bailaba sobre ellas. Descalza, con la blusa desabrochada. En uno de sus arrebatos se quitó la blusa y le dió vueltas.
Tuve que dejar de mirar. Me estaba empezando a arrepentir. Y, además, tenía que contener las carcajadas. No era que lo hiciese mal, en absoluto. Tenía ritmo y cantaba bien. Pero en una mujer tan serena como ella, tan controlada, era demasiado cómico.
Dejé de observarla un rato y pensé en una forma de salir de allí. Bueno, no se quedaría toda la noche, supuse.
Cuando la canción acabó, el caos se había apoderado de Hunnigan porque, ya no llevaba su traje ni su blusa. Estaba en ropa interior, jadeando por haber bailado tanto.
Madre mía. Qué calladito se lo tenía la tía, este despendole nocturno.
¿Por qué no lo haría en su casa?
Pero, aunque me estuviese a ratos avergonzando, a ratos aguantando la risa, no me había decepcionado. Estaba claro que escondía algo fuera de lo común. Algo inesperado.
Cuando terminó los bises, se sentó en su mesa, tiró todo lo que había encima de una patada y se tumbó encima, semidesnuda. ¡Pero qué hacía!
Sacó un enorme bollo de chocolate de una bolsa y lo devoró como una bestia asilvestrada. Manchándose de crema de chocolate toda la cara. La Hunnigan de siempre jamás se manchaba. Y jamás estaba en ropa interior encima de...¡Dios! Debería haberme ido con Leon.
Está claro que cuanta más represión, más liberadora es la catársis. O más...rara.
Se limpió con su brazo. Así sin más. Ni servilletas, ni pañuelos...¿Para qué?
Necesitaba recobrar energías después de tanto bailoteo medio en bolas.
Volvió a coger la guitarra y a cantar la canción. Más alocada que nunca. Ojalá estuviese en mi casa o comiéndome la hamburguesa más grande de la ciudad. Ahora entiendo lo de "la curiosidad mató al gato".
Cuando acabó, pensé que por fin podría largarme pero, cogió una botella de agua y se la echó por encima, se sacudió como un perro mojado. Lo que hay que ver.
Ya casi no podía contener la risa.
Mojó el suelo e intentó deslizarse a lo patinaje artístico. Entonces puso una foto de su nuevo jefe sobre la mesa, junto con la de el nuevo Presidente del país y empezó a hacerles cortes de mangas y burlas. Negué con la cabeza. Estaba loca.
Incluso, oh Dios...incluso les hizo un calvo. No pude evitar cerrar los ojos. Ya está, no volvería a abrirlos.
Por fin terminó su caótica transformación. Se secó el cuerpo, colocó su mesa, las mesas. Guardó su guitarra y accesorios y secó el suelo. Se vistió y peinó. Se puso las gafas. Era como si todo eso no hubiese pasado, como si me lo hubiese imaginado. Pero no, desgraciadamente lo había visto todo. En fin...
Su gesto era el de siempre, seria, eficaz, controlada.
Recogió su amplificador y salió de allí. Esperé prudentemente a que se fuera y salí de allí como si no hubiera mañana. Quería volver a la realidad cuanto antes.
Mientras volvía a casa, en coche, no pude evitar recordarlo y soltar una estridente carcajada. Justo en el semáforo un hombre de traje que iba en otro coche volvió la mirada hacia mí y aceleró negando con la cabeza. Ya creía haberlo visto todo, excepto a una loca que se reía en un coche sin motivo aparente a altas horas de la madrugada.
Me daba igual lo que pudiera pensar, para una vez que me reía. Hacía mucho que no podía. Sobretodo desde que se fue Deborah. Tal vez fuera la primera vez que me reía desde entonces.
-¿Hoy no estás cansada? Podemos ir a comer, ya que tenemos un ratillo libre. ¿Qué dices?- Me preguntó Leon tapando sus ojos con una mano. Hacía mucho sol.
Ya era lunes y por suerte, teníamos bastante tiempo para comer.
-Claro.- Contesté.
-Y qué ¿Sigues dándole vueltas a lo de Hunnigan?
Caminé adelantándome.
-Como tú dijiste, tal vez no sea el momento adecuado.
-¿Para que nos abra su corazoncito?
-Supongo...de todas formas, hay cosas en este mundo que es mejor no saber.
-¿Y ese cambio tan repentino? Sabes algo. ¿Sabes algo que no me has contado?
-Vámonos al sitio ese de la hamburguesa enorme.
-No cambies de tema.
Desde luego, el mundo aún no estaba preparado para esa versión de Hunnigan. Es demasiado contraste. Los cambios bruscos son más difíciles de asimilar.
-¿Helena? Oye te estoy preguntando ¿Qué sabes?
-Simplemente, he cambiado de opinión. Puede que solo sea introvertida y adicta al trabajo.
-Ya veo...-No estaba muy convencido.
Conseguí que se olvidara del tema. No obstante, para mí no sería tan fácil.
Entramos en la hamburguesería y caminamos hacia la mesa. En el restaurante sonaba Hound Dog. No...otra vez.
Pero lo peor de todo era que me crucé con Hunnigan, con el pelo suelto y una ropa mucho más moderna e informal. Sin gafas. Estaba casi irreconocible. Y en el instante en que nos cruzamos, me dedicó una descarada sonrisa de complicidad.
Sabía que lo sabía y que había estado allí. ¿Por qué habría hecho todo eso aún sabiendo que me encontraba allí? Entonces me reí descontroladamente. Sin sentido alguno.
-¿Y ahora qué pasa?- Preguntó Leon cuando nos sentamos.
Pero no podía parar de reír.
Última edición por Jeta de Raymond el 28 Sep 2015 23:35, editado 1 vez en total.
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Re: Tres relatos cortos

Mensajepor Jeta de Raymond » 12 Sep 2015 01:37

Solitario
Oculto:
"Are you lonesome tonight, do you miss me tonight...?" suena de fondo.
-Siempre estás con la misma música. Estás obsesionado con esa canción.
-Es como el amor platónico, solamente estoy en equilibrio mental cuando la escucho, el resto del tiempo solo anhelo escucharla otra vez.
-Eso no es amor platónico.
-El verdadero si, el que decía Platón. Solamente termina cuando se posee el conocimiento, la belleza, antes de obtenerlo es cuando se desea de verdad, cuando existe ese amor. Y una vez lo aprendes, se desvanece. En el caso de la canción, ese desvanecimiento es temporal. Unos minutos...
-Lo que sea. Oye, el viejo ese de la 101 está otra vez con lo mismo, cada noche la misma historia.
Joe asiente con gesto de resignación y tararea de nuevo la antigua canción del Rey del Rock & Roll. -Va a venir el psiquiatra a hablar con él.- Contesta sentándose en su puesto.
-Si...es lo que tiene que ser. Ese viejo está cada vez más majara.- Dice Jason negando con la cabeza. -Bueno, Elvis, yo me largo, se terminó mi turno. Disfruta de tu amor platónico.
-Siempre lo hago.- responde Joe. Parece que no le importa demasiado pasarse allí toda la noche. Realmente,no debe ser un trabajo difícil, ser guardia en aquella prisión. No es de las de alta seguridad, ni mucho menos, ni siquiera hay presos normales. En ella, pasan sus días encerrados en calabozos hombres importantes o influyentes en otra época que, por algún motivo han acabado encerrados. Los delitos de los ricos, sobretodo relacionados con dinero. Fraudes, corrupción, ese tipo de cosas. Aunque eso no quita que no haya otros peores que están allí por razones mucho más oscuras.
No es un lugar muy estricto. Los presos no dejan de ser influyentes por encontrarse allí. Y, desde luego, no suele haber las mismas trifulcas que en las cárceles normales.
Por lo tanto Joe no se siente desafortunado. La salita está iluminada de manera discreta y el guardia silva y tararea a ratos "Are you lonesome tonight?" de Elvis Presley. Una noche tranquila.
-¡Guardia, guardia!- Chilla el de la 101. Otra vez con lo mismo. Joe Resopla, pero debe cumplir su cometido.
Otra noche más en esa prisión olvidada.


-¡¿Tell me deaaaar, are you lonesomeee toniiiight?!
-¡Joder, Joe! Siempre lo mismo- Se queja Jason.
-¿Qué pasa, no te gusta cómo canto?
-Qué coñazo con la canción esa. Si se tira la mitad hablando y la otra cantando.-Le regaña -Bueno, yo ya me voy, todo tuyo. - Dice haciendo ademán de marcharse.
-Tu nunca lo entenderías...¿Y 101? ¿Ha venido el psiquiatra?
-Si, pero ya sabes, eso es lento, tienen que tener unas cuantas sesiones para evaluarle y el preso tiene sus horarios.
-Ya veo. Es raro ¿Verdad? Ese hombre no era de esos. De esos locos, violentos o que se inventan chorradas. No. Este era de los astutos. De los que tergiversan las cosas, convencen a los otros presos para conseguir lo que quieren y acaban liderando el cotarro. Sabes a cuáles me refiero ¿No?
Jason asiente -Seh, es raro. Este es inteligente y parecía cuerdo. Pero, nunca se sabe, a todos se nos puede ir la cabeza.
-Supongo...
-Bueno, hasta mañana.
-Pero siempre le pasa por las noches, de día no, está normal.
-Si, te toca a ti lo peor.- Dice y suelta una corta carcajada bastante vulgar. -Me largo.
Joe se queda pensativo. Ni siquiera se ha despedido de su compañero.
-¡Guardia!- Se escucha desde la 101. De nuevo, el deber es el deber. Joe se acerca con la cabeza alta. Nunca pierde el buen humor.
Solamente le tranquiliza, como a un niño con miedo a la oscuridad. Debe comprobar toda la celda, encender la luz e inspeccionar cada detalle, cada esquina, para dejarle tranquilo. Joe niega con la cabeza, pobre viejo, piensa.


Sala de visitas. Una mujer, rubia, con el pelo corto está sentada a un lado del cristal. No podemos ver lo que se encuentra al otro lado. Ella tiene rasgos exóticos. Es morena de piel, lleva unas grandes gafas de sol. Ropa anodina, vaqueros y una sudadera. Parece joven, no debe llegar a los treinta. Aunque no podemos verle con detalle el rostro. A pesar de que la ropa le sienta como un guante, algo nos hace sospechar que no es su estilo, como si fuese disfrazada. Escuchamos la conversación.
-Tienes que sacarme de aquí
-¿Sacarle de aquí?- Pregunta la mujer, con una especie de tono burlesco. -Yo ya hice lo que me pidió, cumplí mi parte. ¿Qué gano yo sacándole de aquí?
-Me lo debes. Yo puedo delatarte.
-Demasiado tarde, ya lo saben, lo que hice.
-Tu no lo entiendes, cada noche, esos ruidos. ¡No lo aguanto más! Algo viene a por mi, se acerca. Y está jugando conmigo como un gato antes de comerse al ratón.
-Se ha vuelto muy asustadizo. Pero ya sabía los riesgos que corría si todo salía mal.
-Tu podrías haberlo impedido.
Ella suelta una irónica risita.
-Cumplí mi parte y esto es perder el tiempo. La verdad, creí que no sería tan cobarde, pero, en fin, siempre lo dicen: A veces da más miedo morir que matar.
-¡Maldita zorra!
-Muy convincente-dice, levantándose.
-¡Me las pagarás!- Chilla y la mujer rubia se marcha. -Te lo aseguro, tu vida se convertirá en un infierno.- Ella sonrié de medio lado ante la amenaza.
-Eso me gustaría verlo.- Contesta.

Parece de noche otra vez. Joe está cantando animadamente "Are you lonesome tonight?" de Elvis Presley. Hoy no quiere interrupciones, quiere dedicarle todo su entusiasmo a su cantante favorito, mas, tal vez sus deseos no vayan a cumplirse.

La celda está a oscuras. Solamente llega una débil iluminación cuyo origen desconocemos. Se puede ver a alguien en una esquina, agachado. Parece tembloroso, aterrado. Pero las tinieblas no nos permiten ver con nitidez nada más. Puede que esté tapado con la manta.

-¿Otra vez con esa música? - Pregunta Jason negando con la cabeza. -Escucha, hoy 101 ha tenido una visita. Era una chica ¡Estaba buena! El tío se ha puesto como loco y ella ha tenido que irse. Si que debe de ser grave, para una vez que viene alguien a verle y va y la espanta. ¡Y estaba buena, joder!
-Ha quedado claro que era tu tipo. Quizá fuera un familiar. Nieta, sobrina, amante...
-No creo -responde torciendo el gesto, dubitativo -En todo caso una ex...algo. No parecía que hubiese mucha confianza ni cariño.
-¿Y todo eso de dónde lo sacas?
-Ya sabes, habladurías. 101 es ahora mismo el alma de la fiesta en este centro. Está cada vez más loco.
-¿Y el psiquiatra?
Jason se encoge de hombros. -No sé, eso va lento y todo eso. Bueno, me voy.
-Buen viaje.- Se despide Joe. Su gesto se tuerce al comprobar que su canción ha terminado. Se acerca y vuelve a ponerla. La profunda voz del vocalista va recorriendo todos los rincones, dejando un nóstálgico eco con olor a otra época.

Estás de nuevo en la celda. Ahora no eres un mero expectador. No. Eres el protagonista. De nuevo se escuchan esos extraños ruidos. No sabes cómo, pero tu conciencia se ha fusionado con la del solitario preso de la 101. No sabes porqué, pero sientes terror. Un terror infinito. Como el que se siente justo antes de despertar de una pesadilla.
Estás en una esquina, tapado, a oscuras y algo viene a por ti. Sabes que viene a por ti. Pero desconoces qué o quién es. Te levantas y te destapas, pero sientes escalofríos. Vuelves a echarte la manta encima. La sujetas con fuerza, pegada a tu cuerpo.
Sabes que eres un hombre. Miras tus manos. Están arrugadas y son oscuras. Pareces delgado y alto. Tienes el pelo peinado hacia atrás y barba. No entiendes nada. De pronto, eres otra persona. No sabes cómo ha podido suceder pero, allí estás, mezclado, homogéneamente, con otra mente. Tu conciencia, pensamientos, recuerdos, se han disuelto en los de ese hombre. No sabes realmente quién eres, ni quién es él. Mas, no hay tiempo, aquello se acerca, sediento.
Debes llamar al guardia, como hacía cada noche ese preso sin que tu entendieras el porqué. Ahora lo comprendes. El miedo, la tristeza, la soledad. Ya no eres un mero espectador, ahora formas parte del reparto. Eres la clave, lo más importante. Y tienes que llamar al guardia antes de que se cierre el telón.
De pronto, la única persona que puede ayudarte, sube el volumen de la música de forma ensordecedora. Una risa, un golpe, un jadeo extraño. Esos sonidos se aproximan. Te tiemblan las piernas, después de todo, da más miedo morir que matar.
Chillas, gritas, desesperado, pero el guardia no puede oírte. El pánico te absorbe. No puedes escapar.
Algo enorme y de gran estatura ha caído dentro de tu celda. La misma risa.
"Te encontré, Morgan Lansdale..." Una voz, femenina y monstruosa. Jugetona y amenazante. Terrorífica.
-¡Guardia, socorro!- Una canción de Elvis engulle tus gritos. No pueden oírte.
"¡Mmh! Sabroso..." Es la venganza, tal vez tu conciencia. La luz te permite ver un segundo. Rojiza y gigante. Jadea y te huele, te saborea. No puedes casi respirar. Te agarras a la pared, te pegas a ella como si pudieras atravesarla. No consigues recordar, pero te suena de algo. Ese uniforme hecho jirones, esa especie de pelo rubio ocultando el rostro...
Te duele el pecho y el brazo. Es penetrante, inaguantable. No puedes respirar. Tu corazón se está parando. Un infarto.
Es tarde. Se abalanza sobre tí. Te devora, te muerde, se bebe tu sangre. El dolor es insoportable y tus gritos reververan eternamente entre las paredes de la prisión.
-¡Socorro, socorro, por favor, por favor déjame!
Ella solamente se ríe. Está enfadada y se divierte. Rachael. Tu sangre está por todas partes.
A veces da más miedo moirir que matar, dijo Jessica.
Joe canta dándolo todo, está a punto de terminar la canción. Los presos se quejan del volumen, pero él ha alcanzado la catarsis.
Rachael ha terminado. Se escabulle por un agujero que ha hecho en la pared.
-Is your heart filled with pain, shall i come back again? Tell me dear, are you lonesome tonight?- Dice Rachael a la vez que Joe.
El cuerpo, marchito y envejecido de Lansdale yace sobre el suelo. No se puede observar con exactitud todo lo que le ha hecho aquella criatura. Hay trozos esparcidos por la celda. Negros. Y un líquido oscuro se extiende alrededor de Morgan. Lo ha destrozado.
Joe sigue pletórico. En la mesa se observa una foto. Él y una mujer. Abrazados. Él está besando su mejilla. Debe ser su esposa. Están en Terragrigia. Joe la observa y deja caer algunas lágrimas. Nadie le devolverá lo que le arrebataron. Para él no hay suficiente castigo. Camina hacia la 101 tarareando su canción. Solitario. Todo ha salido cómo debía.
Y vuelve a cantar, mirando hacia el techo. -Is your heart filled with pain, shall i come back again...?
"Tell me dear, are you lonesome tonight?" Responde Rachael.
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Re: Tres relatos cortos

Mensajepor Mataformigues » 13 Sep 2015 12:06

:lol: Tampoco son tan largos; me parece que están muy bien medidos. xD

A partir de aquí, spoilers:

Oculto:
Me han gustado mucho, el que más el segundo. Cuando empezaba a leerlo daba por hecho que sería el serio de los tres, y no sé, ha conseguido encandilarme hasta el momento en que se produce ese giro tan Inesperado. Luego me ha resultado súper simpático, sobre todo por el efecto que tiene en el personaje de Helena; unido al preámbulo me ha parecido súper sentimental el momento en que se da cuenta de que esa es la primera vez que se ríe desde lo de Deborah, y me hace querer pensar que en ese punto va a empezar a superar su pérdida. Buah, es que ese me ha encantado, de verdad. =D> El primero es súper WTF, creo que un comienzo potente que golpea más al lector cuanto más seguidor de la Saga es, porque te violenta el hecho de que los otros dos relatos sean perfectamente compatibles con el canon, pero no ese. xD Lo tomo como "la broma" de los tres, porque no tiene ni puñetero sentido, como los propios personajes afirman. xD Y el último es genial por cómo rompe con la tónica; tan oscuro, ha quedado fabuloso y mejor como colofón. Muy buena, por cierto, la elección de los personajes; en el primero no podría ser más mainstream, pero en los otros dos me ha encantado ver a Helena y Hunnigan, y a Lansdale -y no tanto a Jessica, pero solo porque la odio :3-. ¡Creía que yo era el único que seguía acordándose de Helena! xD

Me han gustado individualmente, pero creo que juntos ganan mucho. No sé si habías elegido cuidadosamente los sucesos para que crearan un efecto conjunto, o si ha sido casualidad, o acaso yo soy el único que lo ve tan genial, pero en cualquier caso te doy mi enhorabuena.

P.D.: Hace un tiempo que me rondan por la cabeza varias ideas para escribir una serie de relatos [más o menos] cortos de estilo surrealista; son cuatro en principio, dos basados en sendos sueños y otros dos en ocurrencias raras que he tenido. xD ¡Puede que después de leer esto me anime a escribirlos!
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Re: Tres relatos cortos

Mensajepor Jeta de Raymond » 13 Sep 2015 20:48

Mataformigues escribió::lol: Tampoco son tan largos; me parece que están muy bien medidos. xD

A partir de aquí, spoilers:

Oculto:
Me han gustado mucho, el que más el segundo. Cuando empezaba a leerlo daba por hecho que sería el serio de los tres, y no sé, ha conseguido encandilarme hasta el momento en que se produce ese giro tan Inesperado. Luego me ha resultado súper simpático, sobre todo por el efecto que tiene en el personaje de Helena; unido al preámbulo me ha parecido súper sentimental el momento en que se da cuenta de que esa es la primera vez que se ríe desde lo de Deborah, y me hace querer pensar que en ese punto va a empezar a superar su pérdida. Buah, es que ese me ha encantado, de verdad. =D> El primero es súper WTF, creo que un comienzo potente que golpea más al lector cuanto más seguidor de la Saga es, porque te violenta el hecho de que los otros dos relatos sean perfectamente compatibles con el canon, pero no ese. xD Lo tomo como "la broma" de los tres, porque no tiene ni puñetero sentido, como los propios personajes afirman. xD Y el último es genial por cómo rompe con la tónica; tan oscuro, ha quedado fabuloso y mejor como colofón. Muy buena, por cierto, la elección de los personajes; en el primero no podría ser más mainstream, pero en los otros dos me ha encantado ver a Helena y Hunnigan, y a Lansdale -y no tanto a Jessica, pero solo porque la odio :3-. ¡Creía que yo era el único que seguía acordándose de Helena! xD

Me han gustado individualmente, pero creo que juntos ganan mucho. No sé si habías elegido cuidadosamente los sucesos para que crearan un efecto conjunto, o si ha sido casualidad, o acaso yo soy el único que lo ve tan genial, pero en cualquier caso te doy mi enhorabuena.

P.D.: Hace un tiempo que me rondan por la cabeza varias ideas para escribir una serie de relatos [más o menos] cortos de estilo surrealista; son cuatro en principio, dos basados en sendos sueños y otros dos en ocurrencias raras que he tenido. xD ¡Puede que después de leer esto me anime a escribirlos!



Gracias! Me alegra mucho que te hayan gustado porque estaba muy insegura en ese aspecto. Me parecían muy malos cuando los releí xD.
Y si, estaba en cierta forma pensado el conjunto
Oculto:
Por eso dije lo de leerlos por orden, porque al escribirlos pensé que el primero impactaría y sorprendería más, el segundo daría más misterio hasta el final y el último, ya sabiendo el elemento común, quedaría mejor ahí ya que se ve desde el principio. Me agrada que te hayas fijado en ese detalle :wink:
Por otro lado; El primero xDD Es que es absurdo en todos los sentidos, tantos los diálogos, cómo los personajes o el argumento lo son. E incluso la estructura es ilógica. Es, absurdo por todos lados. Y te diré que, en principio, fue la idea que se me ocurrió para el primer Cadáver Exquisito, pero iba a ser Nemesis en vez de un Tyrant. Mas, como quise dejar más libertad al siguiente escritor, no lo puse. Así que decidí darle forma más adelante. XD Y el de Helena pensé que me había quedado soso, pero viendo que es el que más te ha gustado creo que era solo impresión mía. La verdad es que casi siempre se me ocurren con personajes no muy comunes, no sé porqué. Jessica xD, antes el primero se lo iba a contar Chris a Jessica, pero descarté la idea, suerte para tí xD


Hey pues yo te animo a escribirlos! Siempre dices que tienes proyectos y luego nos dejas con la miel en los labios. Estos me los debes! XD
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Re: Tres relatos cortos

Mensajepor Jeta de Raymond » 13 Sep 2015 20:55

Material complementario. Solamente mirar después de leer los relatos. No hagáis trampas xD
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Re: Tres relatos cortos

Mensajepor Jill sin cejas » 20 Sep 2015 22:26

A mi también me han encantado!
Nunca decepcionas. Siempre me dices que no sabes si me van a gustar, pero ya ves que siempre me encantan^^

Oculto:
Me cuesta elegir entre los tres. El primero es el que me ha hecho más gracia, porque Barry de morros hasta el final por lo de jill sandwichXDDD.

El segundo me gusta mucho por Helena y por el despendole de Ingrid. Como el primero era tan loco, yo también he dado rienda suelta a mi locura, y me he pensado que Hunnigan bailaría con el Tyrant-ElvisXD.

Y el último me gusta porque siempre he querido una venganza para la pobre Rachael. Y no me esperaba que el guarda estuviese compinchadoO.o

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Re: Tres relatos cortos

Mensajepor Jeta de Raymond » 20 Sep 2015 22:38

Jill sin cejas escribió:A mi también me han encantado!
Nunca decepcionas. Siempre me dices que no sabes si me van a gustar, pero ya ves que siempre me encantan^^

Oculto:
Me cuesta elegir entre los tres. El primero es el que me ha hecho más gracia, porque Barry de morros hasta el final por lo de jill sandwichXDDD.

El segundo me gusta mucho por Helena y por el despendole de Ingrid. Como el primero era tan loco, yo también he dado rienda suelta a mi locura, y me he pensado que Hunnigan bailaría con el Tyrant-ElvisXD.

Y el último me gusta porque siempre he querido una venganza para la pobre Rachael. Y no me esperaba que el guarda estuviese compinchadoO.o


Hombre tu eres mi hermana xD, pero me alegro de que te hayan gustado. De verdad que estos los vi poco inspirados. Desde luego tu final para Inesperado es mucho más original xDDD.
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