Apocalipsis Zombie: Pesadilla en Arkansas

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airam_wesker
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Apocalipsis Zombie: Pesadilla en Arkansas

Mensajepor airam_wesker » 26 Jun 2015 00:08

Hola tenia mucho tiempo que no me pasaba por aquí, bueno se acuerdan de cuando estuvimos en el E-rol de Chevalier y nos pusimos de acuerdo a que yo podría hacer una historia un poco mas desarrollada en base a este E-rol pues aquí os lo dejo, por lo menos el primer capitulo.

Oculto:
¿Cuantos más mejor?

Todo sucedía demasiado rápido para él, Los militares habían comenzado a ceder en varios puntos de la ciudad ante esas amorfas y repugnantes bestias. Los informes que llegaban rápidamente por las radios eran de pánico puro. Lentamente el caos, el temor y la desesperación inundaron el corazón de aquella ciudad en Arkansas.
Ya no había mucho por lo que pelear. Las avenidas más transcurridas habían colapsado hasta el punto en que lo único que se movía en aquellos lugares eran los, posiblemente salidos del infierno, cuerpos sin vida que lenta y metódicamente se acercaban al centro de la ciudad.

El ruso Yuri Gdozaev jamás imaginó estar en una situación como lo era esa. Sintió el temblor en sus manos y el peso del rifle casi vencer sus extremidades mientras recordaba el porque estaba en ese pueblo de mierda.
La misión era bastante sencilla, solo conseguir acceso a una tonta base militar recoger algunos datos y hacerla volar, quien lo contrato no dio muchos detalles de para que quería que se hiciera eso, cosa que al ruso se le compenso con la suma establecida como recompensa si había éxito, rápidamente se enlisto a las fuerzas militares yanquis a la espera de un traslado.
Tenía habilidad y experiencia en misiones de gran dificultad, ambas adquiridas en lo incontables lugares en los que había estado por razones específicas. Pero de haber sabido que esta situación sería un desastre… lo hubiera pensado al menos un poco más.
Su primera sensación fue la de una emboscada, una trampa. Era bastante paranoico sobre conspiraciones en su contra por todo lo que sabía, lo suficiente como para tener en un hilo tanto a los Estados Unidos como a Rusia.

Iba en la escuadra número 5 con un sargento de cara mala. Hacía poco que había sido transferido a la unidad de Arkansas no conocía nombres u detalles del lugar. Es decir, sin sus compañeros estaría solo en una ciudad que no conocía y que estaba aparentemente infestada por putrefactos caníbales enfermos y rabiosos. Sin embargo era un guía o su vida, aquellas alimañas los estaban rodeando y acabando por todo el distrito. Empujo a uno de sus compañeros y le disparo en la pierna, dejándolo indefenso y aprovechando que sus monstruosos atacantes se concentraron en su ex compañero, esprinto a toda velocidad del circulo vicioso de muerte que lo rodeaba. No conocía la ciudad y tendría que encontrarse con alguien antes de que las cosas fueran de mal en peor. Era autodependiente pero en esos momentos no estaba muy seguro de cuanto aguantaría…
Ahora tenía que escapar, no tendría rumbo, pero tenía que moverse, no podía estar quieta en el mismo lugar. En esos momentos se lamentaba por haberse mudado a ese lugar. Lo primero que le vino a la cabeza fue su apartamento, pero estaba demasiado lejos de allí. Optó mejor por dirigirse a uno de los camiones de provisiones que habían traído para los civiles.
Corrió hasta la puerta del conductor, la abrió y descubrió que ahí se encontraba sentado un hombre castaño de ojos grises y posiblemente muy alto, este sin vacilar le apuntó a la cabeza.
Por su parte el mercenario se decidía entre si dispararle o no a esa chica castaña con ojos ver y muy bueno atributos.
¬― ¿Qué crees que haces?― Pregunto el masculino con un marcado acento ruso.
― Espera, somos del mismo bando― explico la chica, al notar que el castaño no bajaba el arma alzo los brazos en señal de paz.― Somos del mismo bando… calma, mira sé que este lugar se fue a la mierda, pero somos del mismo bando, por tu insignia me doy cuenta de que eres del escuadrón cinco, has tenido suerte.
Lenta y desconfiadamente Yuri bajo el arma antes de enfundarle, si quería salir vivo necesitaría un “mapa” que lo guiara.
― Sube― ordenó, rápidamente la chica se montó en el camión por la puerta de copiloto, el ruso puso en marcha el vehículo haciendo caso omiso de los gritos y la pólvora que iba dejando atrás rápidamente.
― ¿Cómo te llamas?― interrogo la ardiente morena.
― Yuri― respondió el ojigris de forma cortante a lo que ella solo asintió.
― Yo soy Roxan. Gracias por preguntar…

Yuri ignoró el comentario, su cara era un témpano de hielo y ni se dignó en observar a su acompañante. La mujer le observó de reojo, desconfiada de aquel hombre de dudosa procedencia ya que el acento ruso fue lo primero que notó.

El camión avanzó hasta llegar a una avenida. Roxan le indicó que si seguían derecho darían con el distrito centro y si tomaba la rotonda hacia la izquierda llegaría al este de la ciudad. Lo más seguro era ir hacia el este, a los muelles. Allí seguro encontrarían algo para huir de aquella pesadilla.

Yuri giró el volante y casi atropella a dos personas que cruzaron fugazmente la calle y al verlos comenzaron a gritarles que se detuvieran. Roxan observó por el retrovisor y vio con terror como una abismal horda de aquellos seres rabiosos les perseguían.

― ¿Qué hacemos?― pregunto un poco histérica Roxan

― Si nos detenemos tal vez nos agarren a nosotros también.

Ambos se miraron. ¿Sería mejor unir más fuerzas de las necesarias o seguir su camino y escapar cuanto antes?...

Alex Stevens había elegido un terrible día para visitar a su viejo amigo de la escuela. Jamás pensó encontrarse en una situación como esa. La policía había cambiado las balas de goma y ahora se precipitaban a la carga con sus enormes escudos, porras y escopetas al hombro contra una multitud que avanzaba penosamente hacía ellos. Rápidamente tomo su cámara fotográfica y sacó una foto en donde los policías con escudo golpeaban salvajemente a la gente que parecía enferma. Se asombró cuando vio que eso no resultaba efecto y que muchos de los enfermos atacaban a los policías de no creer, hasta ahogarlos en un mar de mordidas.

Un hombre pasó corriendo por su costado izquierdo y lo tumbó: la cámara voló de sus manos y se estrelló contra el pavimento.

― ¡Ten más cuidado, idiota!― Gritó el joven enfermero bastante enojado, aquella cámara no era de él y ahora seguro tendría que comprar otra para devolvérsela a su padre.

Oyó unas explosiones a lo lejos y cuando alzó la vista unos helicópteros saturaron el cielo a toda velocidad. ¿Militares? ¿No era esto demasiado?

Cuando notó que toda la gente que observaba comenzaba a correr, él hizo lo mismo por mero instinto. En algún momento cayó su bolso de viaje pero no le dio importancia, aún tenía su mochila con alguna qué otra cosa y lo más importante, su documento de identidad.

Los disparos comenzaron a escucharse y ráfagas le cortaban el camino, los policías había comenzado a disparar a todo lo que se moviera con afán de parar esta locura. Alex se agachó y casi volando se lanzó contra un contenedor de basura. Volteó el rostro hacia atrás y no localizó a los policías que estaban golpeando en un principio a los enfermos, solo vio con horror como hasta policías ahora avanzaban junto a la horda de hombres, mujeres y hasta niños que parecían tener chalecos antibalas porque los disparos no los derribaban.

Alex Stevens había tenido casos extraños cuando trabajaba en el hospital de New York. Rabia, mordidas por animales, algún policía herido en un asalto. Pero nada se comparaba con eso… esa gente parecía morir y volver a la vida con un único propósito: morder.

Sintió que alguien lo alzaba del cuello de su camisa y gritó. El agarre se hizo intenso y se vio a sí mismo en el aire por unos momentos para luego caer en el piso con ambas piernas estiradas. Miró al hombre que lo había alzado con tan solo una mano y sintió una tranquilidad genuina.

El hombre era fornido y rubio, un ropero andante y vestido de pies a cabeza con un traje de policía. Llevaba una escopeta enorme entre sus manos y una mirada seria y de pocos amigos. Parecía un tipo malo pero pronto se dio cuenta de lo contrario.

― Gracias… me congelé por unos momentos― comento un poco asombrado por el tamaño de aquel hombre.

― Tan solo corre, junto a mí. Todo se fue al carajo y de la radio solo viene interferencia y algún que otro grito esporádico― advirtió el policía, quien empujo con una de sus manos al chico y se pusieron en marcha, intentando dejar atrás a la horda enorme que se les venía encima.

― ¿Tienes idea hacía dónde vamos?― pregunto el enfermero.

― A la estación de policía, agarraremos lo que podamos y tomaremos un patrullero hasta la ruta 11 para escapar de este infierno… ¡Cuidado!

Cruzaron la calle y apenas por unos cuantos pelos se salvaron de que un camión los arrollaba para volverlos puré. Comenzaron a gritarle al conductor del mismo que se detuviera mientras que la horda de zombis se acercaba lentamente a su cena.
Alex se sintió bastante mal al imaginar que ese sería su final…


Bueno hasta aquí el primer cap no lo había subido antes por tres razones.
1- No tenia inspiración.
2- Quería culturizarme acerca de como escribir bien un libro.
3- Olvide mi contraseña y del foro.
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Re: Apocalipsis Zombie: Pesadilla en Arkansas

Mensajepor Ele Alzerav » 10 Ago 2015 13:25

Espero que no se te haya vuelto a olvidar tu contraseña del foro xDD
Esperamos el siguiente capítulo, que nos has dejado con un cliffhanger al final =D>
Voy a revisar el e-rol de Chevalier para ver quién era cada personaje xD
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Re: Apocalipsis Zombie: Pesadilla en Arkansas

Mensajepor Ada Wesker » 21 Sep 2015 15:27

Mi primer E-rol fue este :'D
Que recuerdos, era una nena(?)
Me acuerdo que mi hermanito me dio el personaje y queria que jugara por el, al final se olvido y no le dije nada mas jaja

Mejoraste en tu forma de escribir, Airam, te felicito n.n

Espero que lo continues pronto :D
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Re: Apocalipsis Zombie: Pesadilla en Arkansas

Mensajepor airam_wesker » 21 Nov 2015 22:16

Hola aqui esta el siguiente cap :mrgreen:
Oculto:
Bestias Parte I
—No creo que debamos dejarlos ahí— reclamó Roxan.
Yuri pensó por un segundo sobre que debía hacer, calculando tanto los pro como los contra de su decisión. El camión se detuvo y tanto Francis como Alex se lanzaron en la parte trasera, éste volvió a ponerse en marcha con el tiempo justo antes de que la horda diera con ellos.
Una vez a “salvo”, el joven enfermero tuvo tiempo para suspirar y tratar de comprender todo lo que vio y vivió. Francis por su parte recuperaba el aliento mientras veía con atención su enorme escopeta. No tardo en saber que iban en un camión del ejército y supo de inmediato que era mejor estar con ese par. De pronto su radio comenzó a sonar, con interferencia.

—…Sh…Walsh…las fuerzas…por f…ondan………—

Francis agarró la radio de su cintura y la sintonizó.

—Aquí el oficial Francis de la fuerza de choque. Las unidades se replegaron y me encuentro con un civil dentro de un camión militar. Responda— estática fue toda la respuesta que obtuvo—. Responda operador, cambio— Nada solo silencio.

—No sé mucho de tecnología, pero quizá haya muchas frecuencias sintonizadas a la vez y eso impida que escuchemos con claridad…— sugirió el enfermero

— No lo sé, chico— el oficial puso nuevamente la vista en su escopeta.

El policía guardó la radio en el cinturón y espero. Si alguien había logrado contactar desde la comisaría eso quería decir que todavía había oficiales. Su mente apuntó de inmediato en la armería, necesitaría algo mucho más pesado que una simple escopeta.

En la parte delantera del camión, Yuri iba con sus manos aferradas al volante siguiendo las indicaciones de Roxan para llegar al muelle. La mujer era desconfiada pero se sentía mucho más a gusto con alguien que compartiera su mismo uniforme, a pesar de que el hombre no hablaba y mantenía una cara de témpano, no le molestaba, después de todo, ella misma conocía a varios compañeros con las mismas características. Yuri frenó de golpe: al final de la calle se encontraba un mar de personas, si es que se podían llamar así a esas cosas, impedían el acceso. Más allá, a cinco cuadras se encontraba el muelle. El ruso blasfemó en su idioma natal y Roxan observó por el espejo retrovisor, notó como un ser los observaba desde la otra punta de la calle.

— ¿Qué es eso?— no tardo en preguntar la femenina.

Yuri se volteó y observó por sí mismo aquella cosa. Era verde y se paraba en dos patas. Parecía que olía el aire, como un perro.

— ¡Maldición estamos rodeados¡— exclamo el ruso.

— No podemos abandonar el camión, es nuestro único modo de transporte— la mente de Roxan busca infinidades de soluciones para no abandonar el camión.

El ruso observó nuevamente hacia atrás y aquella cosa verde había desaparecido.
¡PUUUUM¡
El golpe sobre el capó del vehículo lo hizo reaccionar y mirar hacia delante. Yuri hizo una mueca desagradable mientras que Roxan se mantuvo callada y horrorizada. El extraño ser verde se encontraba sobre el camión asechando, olisqueando el aire. No parecía tener ojos y por lo visto se guiaba por el olfato.
Ambos militares se quedaron en silencio, estudiando los movimientos de la criatura que no parecía tener intenciones de bajarse. El monstruo escupió sobre el parachoques y éste comenzó a desintegrarse. El fluido de aquella cosa era ácido puro.

— ¡Dañara el motor!— Grito Yuri.

El ruso puso marcha atrás y rápidamente retrocedieron, haciendo que la bestia cayera al suelo. La muchacha comenzó a preparar su arma al notar como el ácido llegaba al motor y lo desintegraba por completo, largando un espeso humo blanco.

— Vamos, bajemos, podemos rodearlos— ordenó Roxan.

Francis y Alex bajaron también cuando notaron los gritos y aquel horrible y asqueroso olor a vomito que provenía del ácido excretado por la criatura. Alex lanzó un grito de terror, llamando la atención de la horda que hasta entonces se mantuvo alejada y expectante.

— ¿Qué Mierda fue eso?— interrogo Francis.

— ¿Quieres quedarte a averiguarlo?— expreso el soldado.

“Al diablo” esos fueron los pensamientos del soldado Jhones.

Roxan apuntó y disparo diez tiros ráfaga precisos, dañando a la criatura de tal forma que se empezó a derretir a causa de sus propios fluidos. La horda de criaturas comenzó a avanzar hacia ellos.

—Maldita perra. Nos asesinaste a todos— dijo acusadoramente el cuartogenario.

— ¡Oye! ¡Púdrete, bastardo insolente! ¿Quieres una bala en el cráneo?— Roxan ya había perdido la paciencia y le queda poco para perder también los nervios

— ¡Oigan, oigan!— todos se volvieron al joven enfermero—. Podemos dejar esto para después… esas cosas vienen en camino.

— Mientras íbamos en la parte trasera del camión vi una tienda abierta. Podemos refugiarnos allí y aguardar a que esos hijos de puta pasen.

Roxan se calmó y se mantuvo pensativa mientras la horda asesina se acercaba. El chico parecía un civil y el tipejo grande un policía, de esos especiales. No tenía muchas alternativas… y opto por lo que le parecio mas lógico.

—Vamos, rápido.

Yuri murmuro algo en ruso y les siguió. No tenía a donde más ir, y por los momentos continuar con ese trio era su única opción. Ingresaron en la tienda la cual estaba oscura y la única luz era aquella que se colaba por las puertas y ventanas, el piso de esta era parecido a un tablero de ajedrez con la diferencia de que los colores de los cuadros del piso eran verdes y rojos. Cerraron la puerta y la bloquearon entre todos los hombres con alacenas y estantes mientras que la mujer comprobaba el interior.

—Es seguro, no hay nadie— susurró Roxan.

—Todos callados y abajo— dijo Francis.

Los cuatro se tiraron cuerpo a tierra y escucharon atentamente a la horda pasar por la calle. Alex nervioso mordía su puño para evitar gritar. Habrán pasado unos cinco minutos cuando Francis se levantó a espiar por la ventana y al no ver nada informo la situación.

— Son militares… ¿algún plan b de evacuación o algo así?— la mirada de francis seguía fija en la ventana

Yuri se mantuvo en silencio mirándolo y Roxan se limitó a negar con la cabeza.

—La misión era simplemente intentar armar un cordón de seguridad en los distritos para evitar que el distrito centro sea afectado. No hubo tiempo para un plan b…— aclaro la castaña
— ¡Perfecto! ¡Simplemente perfecto! Dos militares, un policía y yo contra un montón de cosas… mmm… ¿zombies? Y… ¿criaturas raras? Esto es demasiado— el enfermero parecía estar en medio de un colapso o crisis.

— Baja la voz, maldita escoria— amenazo el ruso.

— ¿Eh? ¿Disculpa?— el aludido sentía como en cualquier momento explotaría.

—Tienes el tacto de un militar, eso no cabe duda. Pero no te vi tan seguro hace unos momentos atrás— El policía estaba harto de aquel extranjero.

— Dah. ¿Y?

De pronto la radio de Francis sonó nuevamente sacándolo de cualquier pensamiento violento dirigido al ruso.

—Les habla el oficial Shane Walsh. No disparen al cuerpo, son balas perdidas. Disparen a la cabeza, es el único modo de frenarles. Repito. Disparen a la cab………—

Francis tomó nuevamente la radio pero lo único que recibía era estática desde el otro lado de la línea.

— Siguen vivos en la comisaría. Seguro necesitan ayuda. Iré hacia alla— todos miraron al oficial de forma extraña—. La armería puede llegar a ser una mina de oro. ¿Hacía donde tenían pensado ir?

— Sólo seguir el camino…

La mujer no quería revelar más de lo necesario. Desconfiaba y aunque puede ser que ellos eran los únicos que podría encontrarse con vida no quería arriesgarse.

— Más adelante sólo se encuentra el muelle y no creo que encuentren algo de utilidad… o quién sabe. De todos modos iré a la comisaría— el hombre ya había tomado una decisión.

— ¿Qué te hace pensar que se encuentran vivos? Puede ser sólo un mensaje que se repita constantemente para alertar a los efectivos— Yuri intento desanimarle.

— No sé si alguien sigue con vida. Pero no tengo nada que perder, de todos modos, está la armería— Francis en su mente ya maquinaba como llegaria.

— La comisaría está muy lejos de aquí… ¿o no?— el enfermero no tenía claro absolutamente nada.

— Unas cuantas cuadras…

Roxan se quedó pensativa ante la respuesta del oficial. La comisaría, un posible hervidero de aquellas cosas, pero con muchas armas para estrenar y probar o los muelles que estaban a escasas cuadras pero sin saber que les espera. ¿Qué haría ahora?...
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