Retrato de Sir Karisto Leons. Ubicado en la sala de la Gloria dentro del Palacio de la Orden
Capitulo V: Abandono de FeRash alzo sus brazos, cerrando sus ojos para ignorar como los zombies se le acercaban lentamente con sus armas en alto. De un momento a otro, un aura blanca empezo a recubrir al Clerigo quien llevo sus brazos hacia el frente, generando una onda expansiva con la energia que le envolvia la cual hizo cenizas los cuerpos de los muertos vivientes.
Tomo su martillo con mas fuerza y siguió jadeando, tratando de recuperar el aire perdido.
-“Realmente me sigues sorprendiendo. No pense que en un estado tan critico seas capaz de expulsar a mis muertos vivientes con un conjuro tan debil. Pero ahora se viene lo mejor. ¿Seras capaz de proteger a tu rey? ¿O prefieres rescatar a los ciudadanos indefensos?”-
Danthe empezo a conjurar para que muertos vivientes se aparezcan por toda la ciudad. Tanto en donde estaban como en el resto de Waterdeep. Eran muertos con ojos blancos pero que se guiaban a base de su olfato e instinto de caza.
Rash observo hacia los lados. Los nobles y guardias que estaban desmayados en la sala estaban indefensos contra los muertos, al igual que el resto de la ciudad. Tenia que idear algo y pronto porque si seguia dudando, toda la ciudad habria muerto.
Tambaleandose empezo a invocar en susurros intendibles por el oido humano. Ahora un aura de color rojiza le cubria de pies a cabeza y su cruz brillaba mas que nunca.
Danthe empezo a caminar lentamente, sin preocupación, en direccion al Clerigo. Sus pasos resonaban por toda la sala aunque eran opacados por los gemidos de los no muertos que invadian el lugar. Se detuvo al ver como empezaban a emerger del suelo, sin dañar el mismo, unas rocas que formaban un perfecto cuerpo. Las rocas eran de fuego puro ya que las criaturas que eran convocadas por Rash empezaban a pelear con fuego puro contra los zombies que caian fácilmente.
-“Elementales de fuego”- Dijo Danthe mientras derribaba a uno que al caer en el piso se desarmaba sin dejar rastros del fuego –“Ingenioso de tu parte, pero dime… ¿Cuántos seras capaz de invocar?”-
-“Los que sean necesarios…”- Rash tosio, escupiendo sangre en la alfombra pero rapidamente se recompuso y siguió convocando. Esta vez los elementales de fuego aparecian por la ciudad atacando a los muertos vivientes.
Danthe golpeo con su espada el lado derecho del cuerpo de Rash quien trastabillo y cayo al piso, sumamente dolorido. Trato de levantarse pero le era inútil, ese golpe parecia haberlo inutilizado por completo ya que el veneno ahora tomaba parte de sus musculos y arterias. Escupio sangre mientras trataba de respirar, cosa que le parecia imposible. El Clerigo oscuro se acerco y poniendole un pie en el pecho acomodo su espada para atravesarsela.
-“Seria lindo que te quedes quieto de una vez por todas. Pero antes quiero destrozar esta ciudad y quiero que estes aquí para verlo”- Luego le pateo el rostro y se retiro lentamente, detrozando a un elemental que lo intento atacar en el camino.
La vision de Rash era nuevamente borrosa. Apenas veia los dedos de sus manos, pero noto como los gemidos de los zombies empezaban a acercarse hacia el. En menos de un minuto se vio rodeado de aquellas espantosas criaturas que tendrian que seguir bajo tierra. Colds recordo un viejo pero gran conjuro. Pero necesitaba recitarlo en voz alta para que funcione. Su padre se lo enseño cuando el se habia convertido en un Clerigo de Tyr. Este consistia en reestablecer el cuerpo, tanto por dentro como fuera, ser un hombre nuevo otra vez.
Giro sobre si mismo y se quedo de costado, apoyando una mano en el suelo y la otra levantandola para conjurar. Solo tenia que decir las palabras, al menos en susurros…
-“Huam….nilu…so…soleno….”-
Los zombies ya estaban encima de el.
-“Huam…maska…”-
Uno de los zombies levanto su espada para atravesarlo…
-“Huamnilu soleno samaska”-
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El Clerigo avanzaba por las calles observando sin mucha interes el combate que tenian los elementales de fuego y los zombies. Era algo entretenido ver los lentos movimientos de los muertos y los golpes de puro fuego de los elementales que no hacian mas que quedarse parados sin evitar ningun golpe.
Avanzo hasta los muelles, donde observo imponente el gran campo de energia oscura que rodeaba a la ciudad. Sonrio de lado, de seguro con este trabajo bien hecho seria parte del Llanto Maldito, aquel grupo al que queria pertenecer junto al guerrero mas temido por todo Faerun. A decir verdad sentia cierta empatia con el grupo. El mas que nadie sabia que era un grupo de asesinos, sin codigos ni honor, pero habia confianza entre ellos. Y Danthe queria sentir la confianza de alguien mas por lo menos una vez en su miserable vida.
Se acerco al muelle de madera, donde camino hasta un hombre que estaba desmayado. De seguro era el capitan del barco que estaba a su lado. Bucaneros. A el le agradaban, después de todo se crio en Luskan; “La ciudad de las Velas”, la ciudad de los forajidos y piratas.
Una luz a sus espaldas lo alerto. Una luz brillante y blanca como la nieve encandilo al Clerigo que tuvo que colocar su antebrazo sobre sus ojos para evitar la luminosidad. El brillo ceso y Danthe bajo el brazo. Sorpresa fue lo que se llevo al ver a Rash parado junto a los elementales de fuego detrás de el.
-“No puede ser…”- Exclamo Danthe mientras desenvainaba su gran espada y caminaba lentamente hacia la pocision de su enemigo.
Rash, por su parte, observaba al Clerigo oscuro con severos ojos. Su rostro no se movia pero sus ojos seguían sus movimientos. Un aura brillante recubria a Rash, quien coloco su gran y pesado martillo de guerra sobre su hombro.
-“¿Cómo lo hiciste? Hasta hace unos segundos estabas agonizando”-
-“Nunca hay que perder la fe, porque de eso nos valemos nosotros los Clerigos. No se tu, pero yo jure proteger este mundo contra todo mal. Nunca perdonare lo que le hiciste a mi ciudad”-
-“Que emotivo… ¿Piensas que por haber derrotado a estos inútiles zombies piensas que venceras? ¡Jajaja! ¡No seas estupido, Colds!”-
-“Tyr, mi Dios es el bien, la guerra, el justo y el castigador. No puedo perdonarte, pero te dare una oportunidad. Libera a la ciudad por tus propios medios y no seras sentenciado a la horca”-
-“¿Esto es una broma? ¿¡Piensas que vas a derrotarme!? Tal vez tu Dios te ayudo con el veneno… pero no te salvara de esta”-
Danthe empezo a conjurar sobre si y un aura de tinieblas empezo a rodearlo, creando acido en su espada, dejando la hoja de la misma cubierta de aquel liquido verde. Sus cabellos levitaban por los aires mientras que seguia murmurando sus conjuros.
Su armadura empezo a abrillantarse de un color naranja y su espada cambio de verde a roja. Dio un paso hacia delante y dejando expandir su energia oscura, extermino a los elementales que rodeaban a Rash, dejando una cortina de fuego que se fue apagando con el aire.
Colds cerró sus ojos y un aura azulada empezo a recubrirlo. De pronto empezo a invocar en su martillo, el cual se encendia fuego. Unas runas magicas se dibujaron a su alrededor, como si un campo de fuerza diminuto lo envuelva por completo. Eran runas magicas, runas que estaban encargadas de proteger a su invocador. Estas runas solo eran atravesadas por un arma magica o poderosa magia.
Rash avanzo lentamente hacia Danthe, quien corrio y lanzo el primer ataque que se le fue reflejado en el aura de runas y salio despedido hacia atrás mientras que su arma se clavaba en el piso.
-“Rayos… ¿Qué fue eso?”- Dijo mientras sacaba su arma clavada en el piso y se volvia a reincorporar.
-“Eso, es la prueba de mi fe. Algo que tu no tienes porque el Dios al que sirves, no es mas que un cobarde que se esconde cuando uno de sus seguidores mas lo necesitan”-
-“¡Callate!”- El Clerigo oscuro se abalanzó hacia Rash, quien blandiendo su enorme martillo, golpeo el pecho de Danthe. El ruido fue bastante seco y pedazos de armadura volaron por los aires. Danthe se encontro en los aires aun saliendo volando y notaba enseguida, aparte del enorme dolor del golpe, como fuego, un fuego oscuro y magico empezaba a quemarle el pecho.
-“No tienes nada que hacer aquí. Te doy otra oportunidad de rendirte”- Colds avanzo unos pocos centímetros, pisando con sus enormes botas los pedazos de metal de la pechera del enemigo.
-“¡Aggh…!”- Danthe empezo a palparse el pecho para dispersar aquel fuego, pero era inútil, solo gano que su mano se queme tambien. El fuego no se apagaba, si no que incrementaba segundo a segundo –“¿Qué es este temible poder?”-
-“Fuego Oscuro. Propio de mi Dios”-
Danthe estuvo demasiado ocupado tratando de reincorporarse y a la vez detener aquel fuego que empezaba a llegar a su carne, que no vio como el aura de oscuridad empezaba a desaparecer de la ciudad, dejando entrar los calidos rayos del sol que iluminaban las calles.
Por la mente del Clerigo oscuro solo pasaban dos cosas. Primero que fallar no era una opcion, si no moria aquí de seguro Hizsoka lo mataria luego por haber fallado. La segunda era su fe. Si sudo, lloro y derramo lagrimas por su Dios… ¿Por qué este no lo ayudaba en una lucha contra otro Clerigo de un Dios rival? Simplemente no lo entendia.
Finalmente dejo su desesperación de lado y conjuro sobre si mismo y el fuego empezo a apagarse. Se reincorporo sumamente herido y vio con horror como los guardias y los demas caballeros de la Orden lo habian rodeado en menos de un santiamén.
-“Que…”-
Erwen al igual que los soldados le tenian en su mira. Las flechas estaban preparadas en los arcos, solo habia que recibir la orden de disparar.
-“¿Qué ocurrio…?”-
-“Tu fe te traiciono, Danthe. Tu Dios te traiciono. No confiaste en el y eso debilito tus ya escasos poderes. Te di la oportunidad de rendirte dos veces, pero lo hare una vez mas. Rindete ahora mismo y seras llevado a la prision”-
El Clerigo llevo una mano a la empuñadura de su otra espada enfundada en su pierna izquierda y observo a todos los soldados. Sus ojos demostraban una ira y rabia entendibles. Habia estado tan cerca de gobernar el solo una de las ciudades mas fuertes y fracaso por haberle dejado vivir a Colds….
-“Colds…¡¡¡Rash Colds!!!”-
Danthe desenfundo en un abrir y cerrar de ojos y se lanzo hacia el Clerigo, quien estaba desprevenido. Nathan y Ginema se pusieron delante de Rash pero aun asi Danthe no paro, estaba tan cerca de cobrar venganza y por lo menos acabar con aquel maldito Clerigo que le arruino los planes. Lo hubiera conseguido si no fuera por una flecha que le fue dirigida en la garganta, haciendo que retrocediera unos cuantos pasos.
Erwen volvio a recargar su arco y lanzo un segundo ataque que impacto de lleno en su cuello, nuevamente. Danthe solto su arma y cayo de frente al suelo.